Los familiares deben enfocarse en el autocuidado para afrontar los desafíos. El Parkinson impacta al paciente y a su familia

La enfermedad de Parkinson no solo impacta en la persona que la padece, sino que también tiene efectos significativos en la familia que convive con ella. Desde el momento del diagnóstico, la vida de toda la familia se ve alterada, enfrentando desafíos en distintos aspectos. En términos de salud física, los familiares que cuidan a una persona con Parkinson pueden experimentar dolores de espalda, hipertensión y artritis, entre otros problemas que agotan su energía. La fatiga y el insomnio son comunes entre los cuidadores, afectando su bienestar físico. La Organización Mundial de la Salud destaca que la salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, no solo la ausencia de enfermedades.

Además de los efectos físicos, el Parkinson también influye en el bienestar emocional de la familia. Cerca del 50 por ciento de los familiares experimentan estrés, preocupación por el futuro y episodios de ansiedad. La sobrecarga emocional es una realidad para muchos cuidadores, siendo fundamental abordar este aspecto para mantener un equilibrio emocional adecuado. Los desafíos económicos también son significativos para las familias afectadas por el Parkinson. Más del 65 por ciento se enfrenta a dificultades financieras, especialmente en la planificación a largo plazo y los costos asociados al tratamiento y cuidado de la persona con Parkinson.

Consejos clave para preservar la calidad de vida

El rol del cuidador principal es crucial en la atención de la persona con Parkinson. Desde informarse sobre la enfermedad hasta acompañar en consultas médicas, controlar tratamientos y terapias, gestionar aspectos burocráticos y brindar apoyo emocional. El cuidador desempeña un papel fundamental en el bienestar del paciente. Es esencial que la familia se enfoque en el autocuidado para afrontar los desafíos que conlleva la atención de un ser querido con Parkinson. Dedicar tiempo de calidad para desconectarse, mantener entretenimienos preferidos, cuidar la alimentación y descansar adecuadamente, son consejos clave para preservar la calidad de vida.

La educación para la salud, tanto para pacientes como para familiares es crucial para mejorar el conocimiento sobre la enfermedad y aumentar la calidad de vida de ambos. A través de un aprendizaje significativo centrado en aspectos cognitivos, de habilidad y emocionales, se pueden abordar las necesidades específicas de cada persona afectada por el Parkinson. La enfermedad de Parkinson impacta no solo en la persona diagnosticada, sino también en su entorno familiar. La comprensión de los efectos en la salud física, emocional y financiera de la familia, así como el papel crucial del cuidador, y la importancia del autocuidado y la educación para la salud, son aspectos fundamentales a considerar para brindar un apoyo integral a quienes conviven con esta enfermedad neurodegenerativa.

El autor es periodista.

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