Nicaragua inició su segunda Semana Santa bajo estricto asedio policial y prohibición de procesiones impuesta por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Según la abogada e investigadora Martha Patricia Molina Montenegro, este Domingo de Ramos se registró una fuerte presencia de civiles y policías vigilando las actividades religiosas.
“Domingo de Ramos con presencia de policías y paramilitares a lo interno y externo de las parroquias. Tomaban fotos y videos a los laicos. Un domingo bajo extremo asedio”, dijo Molina en su cuenta de X, asegurando que el régimen envió a cuatro mil policías para vigilar las actividades religiosas.
Molina, quien es autora de los informes Nicaragua, una Iglesia perseguida, dijo a LA PRENSA que calcula que el régimen envió como mínimo a dos agentes policiales por cada parroquia y sus filiales para vigilar a los feligreses.
“Envió a dos policías a algunas parroquias, mientras que a otras envió hasta tres camionetas. También llegaron oficiales de la Dirección de Operaciones Especiales (Doep). En Nicaragua hay 400 parroquias, que algunas tienen más de dos capillas y también estaban vigiladas. Por eso calculo que son 4,000 efectivos que envió el régimen a vigilar”, dijo Molina, quien también refirió que los agentes policiales, algunos vestidos de civil, tomaban fotografías a los feligreses.
La doble moral de la dictadura
El régimen de Daniel Ortega, luego de prohibir las actividades de piedad popular de Semana Santa, las promueve a través de instituciones del Estado, como la Policía, el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) y las alcaldías de cada municipalidad.
En el caso de León, el Santuario Diocesano San Francisco de Asís, que celebra a San Benito “el negrito milagroso”, anunció el 22 de marzo que su tradicional procesión este Lunes Santo quedaba cancelada, por lo que las actividades religiosas se realizarían dentro del templo, por segundo año consecutivo.

“Desde ayer (domingo 25 de marzo) la Alcaldía de León junto a la Policía Nacional se ubicaron en la calle norte del Santuario San Francisco para ubicar toldos y regalar chicha en honor a San Benito, un santo amado y venerado por el pueblo leonés. Esta procesión es una de las más esperadas por los leoneses”, dijo Molina al respecto.
La investigadora destacó que esta acción del régimen responde al interés de intentar proyectar una falsa normalidad pese a la represión.
“Los feligreses hacen promesas, el Santo se las cumple e imaginate a un promesante que le quiten el pago de su promesa. Entonces, la Policía está repartiendo chicha para lavarle la cara a la dictadura, aunque la gente no está llegando”, aseguró.
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Molina calcula que el régimen prohibió unas 4,800 procesiones en todo el país y aseguró que pocas parroquias podrían hacer recorridos en las calles alrededor de los templos.
“Pocas parroquias pudieron hacer recorridos alrededor de las manzanas. Las que tenían terrenos grandes, pudieron hacerlo en sus espacios, pero otras parroquias solo bendijeron las palmas”, afirmó.
Feligreses en León realizan procesiones en los templos
En León, pese a las prohibiciones policiales, fieles y devotos de San Benito de Palermo llegaron hasta el Santuario de San Francisco de Asís para venerar la imagen del «Negrito Milagroso»
A través de transmisiones en Facebook, se observa como los feligreses se acercan al templo para pagar promesas al Santo que por segundo año consecutivo no salió a las calles de León por las restricciones impuestas por la dictadura orteguista.

Mientras tanto, a las afueras del templo, se observaban toldos y personas con gorros y delantales del Intur repartiendo la tradicional chicha que, en años anteriores, era entregada por devotos.
Por otro lado, la parroquia San Felipe Apóstol en León, también realizó la tradicional procesión de «La Reseña» en horas de la mañana de este lunes santo en medio de la feligresía que acompañó la imagen dentro del templo y en los alrededores.

Según Molina, en algunas parroquias del país se permitió la realización de procesiones en pequeños recorridos en las calles aledañas a los templos. Tal fue el caso de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, en Masaya, que realizó un breve recorrido con la procesión de Jesús del Triunfo o Domingo de Ramos y por la noche, con la imagen de nuestra Señora de la Merced.
¿Superados los «cristales rotos»?
El pasado 7 de marzo, la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, que dirige el país a la par de su esposo, el dictador Ortega, felicitó al cardenal Brenes por su cumpleaños, asegurando que quedaban atrás “los días de las campanas y los cristales rotos”.
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“Hemos venido dejando atrás los días de campanas y cristales rotos, esos días terribles cuando intentaron romper el sentido de familia y comunidad, así como también la alianza de reconciliación y unión. Intentaron, pero no pudieron ni podrán. Ese tiempo ha quedado atrás”, dijo Murillo en esa ocasión.
No obstante, la investigadora Martha Patricia Molina expresó que, luego del anuncio de Murillo, la hostilidad contra la Iglesia católica no ha cesado.
“Cuando doña Rosario Murillo anunció lo de los ‘cristales rotos’, yo pensé que iba a permitir ciertas actividades de la Iglesia católica en Semana Santa, que es el período en que más actividad de piedad popular tiene la Iglesia. Pero ese discurso hay que entenderlo al revés. Cuando ella habla de amor, es lo contrario”, manifestó Molina.