Titulado «Voz, saberes, cultura y memoria», el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) —una iniciativa de investigadores centroamericanos provenientes de distintas disciplinas— realizó y presentó el estudio que recopila las múltiples formas de violencia que viven las mujeres nicaragüenses dentro y fuera de Nicaragua, bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El estudio identificó al menos cuatro grupo de mujeres que enfrentan agresiones.
Elvira Cuadra, directora de Cetcam, dijo a LA PRENSA que el estudio se dio en continuidad a la investigación «Quebrar el cuerpo, quebrar el alma» presentada por la iniciativa donde se resumía las restructuración de la violencia en Nicaragua contra las mujeres de 2018 a 2022.
«Eso nos dio un panorama o un retrato de cómo estaba la violencia contra las mujeres en ese momento, y encontramos dos factores que estaban influyendo, la crisis sociopolítica desde 2018 a la actualidad y los efectos de la pandemia del covid-19. En medio de esa situación tan compleja las mujeres han diseñado diferentes estrategias para lidiar y protegerse de las diferentes formas de violencia», indicó Cuadra.
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La también coautora del informe explicó que identificaron, por grupo, a las mujeres periodistas, ciberactivistas, académicas, artistas y promotoras culturales que estaban sufriendo diversas formas de violencia. «Este segundo informe resume un poco lo que están experimentando mujeres que vienen de estos cuatro grupos distintos y también cuáles son las estrategias que están utilizando para lidiar con este tipo de situaciones, son mujeres que están dentro de Nicaragua y de las que están en el exterior», precisó Cuadra.

En cuanto al objetivo del estudio, donde participaron alrededor de 30 mujeres nicaragüenses dentro y fuera de Nicaragua, indicó que sirve para «poner en relieve cómo las mujeres nicaragüenses experimentamos las distintas formas de violencia, que son distintas dependiendo del sector, al grupo al que pertenecemos. Hay violencia generalizada y específica. Hablamos de memoria porque este ejercicio intenta darle voz a las protagonistas y a dejar documentado este momento y este tipo de situaciones para el futuro».
Las mujeres sufren «violencia vicaria»
Arlen Alejandra Padilla, coautora del estudio, compartió que dentro de los hallazgos encontrados prevalecen las formas de violencia generalizadas y específicas que dependen en gran parte «del nivel de exposición de la actividad que realizan».
Ejemplificó que en el caso de las mujeres periodistas, pertenecen a uno de los gremios que más ha sufrido violencia política e institucional por su labor de denuncia, desde agresiones físicas, discurso de odio, destierro, desnacionalización y desplazamiento forzado.
«Varios de los tipos de violencia que identificaron las mujeres durante la entrevista y grupos focales las vivían desde antes de 2018, pero con la crisis se exacerbaron. De hecho el régimen ha ideado una serie de formas de ejercer la violencia incluso cuando la mujer periodista independiente sale del país. El régimen ha ido perfeccionando las formas con las que ejerce represión», puntualizó Padilla.
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Precisó que las mujeres sufren violencia vicaria, que al no estar ellas presentes en el país, la dictadura ejerce represión contra sus familiares. En cuanto a la situación de las mujeres de prensa en el país mencionó que «viven una situación bastante crítica, porque por el nivel de represión han sido forzadas a un aislamiento prolongado y se han visto obligadas a dejar de asistir a actividades sociales de familiares y amigos; y cuando quieren hacer gestiones en las instituciones son interrogadas».
Por lo anterior, la coautora indicó que la violencia nunca termina, pese a que salen de Nicaragua, debido a que en el «exilio viven otro tipo de violencia que tiene que ver con una violencia estructural de la sociedad de acogida, como discriminación, xenofobia. Todo esto, sumado a que las mujeres deben enfrentar la separación familiar, que es violencia».

Otro de los gremios de mujeres afectados son las académicas que, a raíz de las más de 20 universidades confiscadas, a diario se enfrentan a la violencia en sus centros de trabajo. «Las académicas conviven con los agresores que son autoridades universitarias, otros docentes y personal administrativo afín al partido de Gobierno. Hay violencia psicológica, amenazas constantes de despidos y son relegadas de decisiones importantes», apuntó Padilla.
En el caso de las artistas nicaragüenses lo que predomina es la censura, cárcel y destierro. «Hay mucho cierre de espacios porque son calificadas como ‘golpistas’, esto representa un golpe económico porque muchas viven de esto, y el desamparo ante los cierre de diversas organizaciones», subrayó y mencionó que las ciberactivistas sufren, principalmente, la violencia digital que va desde hostigamiento, acoso, amenazas y puede trascender a violencia física.
En medio de la represión agudizada, así como ha propiciado que se dé un retroceso de la organización colectiva de mujeres dentro de Nicaragua por las limitaciones dentro del territorio ya en el exilio se ha fortalecido. «En el exilio hay una red de apoyo bastante dinámica, porque las mujeres se acuerpan y apoyan en espacios digital y físico», dijo Padilla.
«Una experiencia valiosa»
La periodista y directora de Galerías News, Abigaíl Hernández, compartió con este Diario su experiencia en el estudio. «Yo no había visto otro informe que incluyera todo este tipo de información, el espacio multidisciplinario fue súper interesante por la diversidad de mujeres profesionales que cuando hablamos nos dimos cuenta que estamos pasando por lo mismo, pero no lo sabíamos», señaló.
Catalogó la experiencia como «valiosa» debido a que se logró identificar y reconocer a través de las historias de las mujeres que «vivimos lo mismo y que ahora se ha formado una red interesante de distintas disciplinas, una red de lucha importante», subrayó Hernández.

Valoró el espacio que permitió la realización del estudio, ya que a su criterio, «ahí surgió la esperanza a partir de la empatía que se reconoce en otras mujeres. Como una mujer periodista valoro mucho el espacio porque logramos identificar otras historias, áreas de trabajo y fuentes».
De hecho, Padilla compartió el mensaje de una de las participantes en cuanto a los cambios que buscan y por lo que luchan. «Las mujeres de hoy van a ser el ejemplo para las niñas del futuro», dijo.
Arraigado sistema de dominación patriarcal
Entre las conclusiones del estudio, destaca que la situación que enfrentan las mujeres dentro del territorio nacional «evidencia un arraigado sistema de dominación patriarcal, agudizado por la crisis sociopolítica y humanitaria iniciada en 2018».
También concluyeron que ambas crisis han exacerbado la violencia de género y ha expuesto a las mujeres a mayores niveles de discriminación, exclusión y diversas manifestaciones de violencia directa y política, donde el principal perpetrador sigue siendo el Estado de Nicaragua.
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«En este contexto, las mujeres periodistas, ciberactivistas, académicas, artistas y promotoras culturales han sido blanco de una política institucional de represión como represalia por desafiar los roles y estereotipos de género impuestos socialmente, tanto en la esfera general como en ámbitos específicos», apunta el estudio.
Cuadra, por su parte, agregó que «en los últimos años a pesar de que estamos experimentando esta violencia sistémica dentro y fuera de Nicaragua, enfrentan violencia institucional, a pesar de todo el contexto hostil y adverso, hemos encontrado estrategias para resistir porque existe una gran fuerza de resiliencia y no hemos dejado de aportar a la construcción de una Nicaragua mejor, más justa y democrática».