Elecciones en Estados Unidos

Donald Trump y Joe Biden, por la  revancha electoral no debería ser noticia. Lo debería ser primero por la longevidad de los dos oponentes, y por el cúmulo de delitos que ambos arrastran, sin embargo, al pueblo estadounidense parece no importarle nada la calidad moral de sus candidatos, y por supuesto, la persistencia de ambos por querer ser a toda costa el candidato ungido.

Trump fue declarado culpable de presentar estados financieros alterados para obtener préstamos exorbitantes. Es cierto que Trump, demostró que honró el compromiso, pero lo que estaba en juicio era la alteración de las cifras financieras y por eso fue culpable. Así mismo, se le acusa de haber sobornado a una actriz porno para que ésta negara que ambos habían mantenido relaciones íntimas, hecho ocurrido en octubre 2016. El caso resulta que Trump debió haber informado de ese “gasto de campaña” a como lo exige la ley de financiación de campañas electorales, que, de resultar Trump culpable, serian cuatro años de cárcel.

Al perder la elección presidencial ante Biden, Trump realizó innumerables actos para anular los resultados por un supuesto fraude electoral. Al no conseguirlo instigó a sus fanáticos el 6 de enero de 2021, para que asaltaran El Capitolio, pero parece que va a salir impune por esto.

Están los miles de documentos clasificados que el FBI encontró en su casa de Mar a Lago, que se llevó al abandonar la Casa Blanca, y por ello se enfrenta a 37 cargos por la presunta comisión de siete delitos federales que, de ser declarado culpable, pasaría, supuestamente sus últimos días en la cárcel.  

Fue declarado culpable por abuso sexual y difamación contra una escritora y condenado a indemnizarla por una suma millonaria. Ha prometido que realizará la mayor deportación de migrantes indocumentados, esto con perjuicio a los latinos.

Ha batido récord con el favoritismo, y se dio el lujo de no asistir a los debates republicanos porque las encuestas le daban una amplia mayoría de aprobación con 65 por ciento en ese tiempo.

En todos los mítines amenaza al pueblo norteamericano diciendo que, si él no es presidente, viene la tercera guerra mundial, por el contrario, si gana habrá paz en el mundo. Es narcisista, mentiroso y solo él tiene razón. 

En noviembre Trump tendrá 78 años, demasiado para que una persona quiera ser presidente de Estados Unidos, será su tercera candidatura consecutiva por parte de los republicanos, sin duda representa un grave peligro para la humanidad y su desesperación por llegar a la Casa Blanca es por inmunidad y por su gran ego.

A Biden, siendo vicepresidente de Barack Obama, por ocho años consecutivos, se le acusa de presionar a varias empresas internacionales para que contrataran a su hijo Hunter Biden, como asesor y que de esa manera llegara el dinero a él, aunque esto ha sido negado por los demócratas, el FBI no lo ha desmentido.

Biden es corrupto, después que dejó el cargo de vicepresidente se le acusa de recibir millones de dólares de China a través de la Fundación Biden. También se llevó documentos clasificados, en esto iguala con Trump, con la diferencia que Biden ahora es el presidente en funciones y puede maniobrar a como él quiera, mientras que Trump, no.

La edad hace estragos en Biden, son 83 años de vida al llegar noviembre, se piensa que una persona con esa longevidad no tendría facultades mentales para dirigir la gran nación del norte, y eso queda evidenciado en cada aparición pública que realiza, siempre luce desorientado, confundido, confunde el nombre de las personas y a los países, y se escapa de caer. Las encuestas no le son favorables.

En conclusión, el pueblo norteamericano tendrá que elegir entre un candidato malo o uno peor, pero lo cierto es que esa elección presidencial está lejos de ser unas elecciones de primer mundo, y el pueblo norteamericano demuestra que, por avanzado y culto que este sea, también se equivoca y que comete errores.

Edmund Burke redactó la famosa frase: «Para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada». Sin embargo, en ocasiones el pueblo cansado de su inoperante clase gobernante, decide autoinmolarse para convertir a un ignorante en un tirano.

 El autor es comentarista político.

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