A partir del próximo domingo 24 de marzo los católicos estaremos celebrando la Semana Santa o Semana Mayor. Aunque la conmemoración de la Semana Santa data del siglo II sus orígenes están relacionados con la Pascua Judía. Durante su celebración Jesús padeció su pasión y su muerte en la cruz, y resucitó al tercer día.
La Semana Santa nace en el segundo siglo de la era cristiana con la conmemoración del triduo sagrado de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, pero solo 300 años después se destinó un día especial para recordar el memorable acontecimiento de la Última Cena de Jesús con sus discípulos. Ya en el siglo IV se había destinado el día viernes de la Semana Santa para evocar la crucifixión del Señor, y pasados los años empezó a realizarse el viacrucis los Viernes Santos.
“En los primeros siglos del cristianismo, esta era una cuestión polémica que generaba disputas entre la Iglesia de Alejandría y la de Roma. Se acordó que la primera calcularía las fechas y comunicaría el resultado a la segunda, responsable de anunciarlas a toda la cristiandad. El Domingo de Resurrección tendría que ser el primer domingo después de la primera luna llena de primavera”, escribe Bernardo Mendoza en un artículo de La Vanguardia.
Inicialmente la conmemoración de la Semana Mayor se limitaba a los templos, con celebraciones religiosas en las que no participaba la comunidad entera, sino unos pocos. La Semana Santa se hizo popular con la aparición de las procesiones, que celebraban comunidades religiosas. Estas empezaron a realizarse después de la peste negra, a mediados del siglo XIV, como un acto de penitencia. Ya en el siglo XVI comenzaron a ser parte de los actos propiamente dichos de la Semana Santa y estaban a cuenta de las cofradías que se encargaban de llevar los pasos en las procesiones.
Según el presidente de la Academia Boyacense de Historia, Javier Ocampo López, desde la fundación hispánica de Tunja se hicieron las ceremonias de Semana Santa, como en todos los pueblos fundados por los españoles. Sin embargo, su gran esplendor aparece en la segunda mitad del siglo XVI. “A finales del siglo XVI se creó en Tunja la primera Sociedad de Nazarenos del Nuevo Reino de Granada y se organizaron con gran pompa y devoción las procesiones de Semana Santa”.
He hecho este relato el cual recopilé de varios escritos sobre el tema, con la intención de que en Nicaragua aprovechemos estas fiestas sagradas para meditar sobre nuestra vida en sociedad, son varias décadas por no decir siglos, los que hemos pasado sin encontrar el sosiego que toda sociedad necesita para criar a sus hijos y prepararlos para convertirlos en hombres y mujeres de bien.
Cuando hablo de meditar, lo digo para todos, gobernantes y gobernados, profesionales, obreros hacendados, campesinos. En fin, que meditemos sobre dónde estamos y para dónde estamos llevando a Nicaragua. Me había prometido no volver a hablar de paz, de entendimiento, de dejar atrás la política del odio y del diente por diente y ojo por ojo, pero creo que la celebración de la Semana Santa es un buen momento para retomar y meditar sobre el tema.
No es necesario ser adivino para vislumbrar que una vez que el mundo resuelva el problema causado por la invasión rusa a Ucrania, las potencias mundiales pondrán sus ojos en el mundo occidental y allí estamos nosotros. De nosotros depende arreglar la casa de acuerdo con nuestros mejores interese nacionales. Meditemos y ahorrémosle sufrimientos a nuestros hijos y nietos, y ya saben, si manejan no tomen y si toman no manejen.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.