La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo desalojó de su casa a Rafaela Cerda, la mamá del exmagistrado del poder judicial, Rafael Solís Cerda, la noche del martes 27 de febrero, confirmó una fuente cercana a la familia. Asimismo confiscó una propiedad comercial a Isabella Solís Cerda, hermana del exfuncionario público.
La fuente también informó que la familia tiene temor que la señora Rafaela Cerda, de 93 años, sea detenida.
La casa de Cerda está ubicada en Villa Fontana, Managua, cerca de donde fue la residencia de su hijo Rafael Solís, quien desde hace cinco años vive en el exilio, tras su renuncia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
«Ella salió muy dignamente de la casa, ella se fue, qué más iba a hacer», dijo la fuente.
En enero pasado, la dictadura también confiscó un hotel propiedad de Cerda, ubicado en San Juan del Sur, un negocio que tenía desde hace 24 años. Familiares de Cerda han manifestado que ella nunca se ha metido en política.
La fuente confirmó a LA PRENSA que el centro comercial Isabella, ubicado en Las Colinas y que pertenece a Isabella Solís Cerda, también fue confiscado por la dictadura. La hermana del exmagistrado tampoco se metía en asuntos políticos.

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Solís fue magistrado del poder judicial durante 19 años, hasta renunciar en 2019 a través de una carta pública en la que denunciaba el estado de terror que imponía la dictadura Ortega Murillo. En febrero de 2023, la CSJ ordenó quitarle la nacionalidad a Solís, junto con 93 nicaragüenses más.
El magistrado Solís era un leal al dictador Ortega, miembro del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desde su juventud. Para el régimen Ortega Murillo, quienes abandonan el partido y su cargo en el gobierno son considerados «traidores a la patria» y, según las reformas constitucionales que ha hecho la dictadura en los últimos años, pueden ser desnacionalizados, encarcelados y hasta desterrados.