Renato Morales y el San Fernando están cerca de avanzar. LA PRENSA/ARCHIVO

La mágica cifra que persiguen Renato Morales y Juan Blandón en el Pomares

Blandón ha sido duradero y la mayor parte del tiempo la pasó en una posición tan exigente y desgastante como la receptoría

En las Grandes Ligas es todo un acontecimiento el aterrizaje de un bateador en la pista de los 3,000 hits. Hay una masiva cobertura periodística y los homenajes son numerosos. Desde el establecimiento de las Ligas Mayores en 1876, solo 33 peloteros lo han conseguido y en esa rareza que envuelve consistencia y durabilidad, está la distinción.

En cambio, el club de bateadores de 2,000 hits no es tan exclusivo. Hay 259 miembros y aunque habrá aplausos y le entregarán la pelota al bateador el día que lo consiga, no habrá mayores reconocimientos. Pronto se dará vuelta a la página y se comenzará a hablar de lo difícil que es llegar a los 3,000 y ya no digamos a los 4,000 cohetazos en la MLB.

Algo parecido ocurre en el beisbol nacional. Los bateadores de 1,000 hits se han vuelto más frecuentes. El año pasado lo consiguieron tres: Ronald Garth, Marvin Martínez y Enmanuel Meza. Y aunque es un logro personal importante que debe reconocerse, en términos históricos la exclusividad parece haberse movido ahora hacia los 1,500 imparables en la pelota pinolera.

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Garth, Martínez y Meza ampliaron el club de los 1,000 hits a 70 miembros, y ahí vienen los norteños Nolan Cruz (967), Ramón Flores (960) y Harvy Gutiérrez (902), quienes podrían conseguirlo en esta temporada. No obstante, la atención principal podría girar en torno a Renato Morales y Juan Blandón, quienes están en línea recta hacia los 1,500.

Después de su accionar el fin de semana, Renato suma 1,475 cañonazos y Blandón 1,448. Así que será cuestión de tiempo para verlos convertidos en los miembros 13 y 14 del club de bateadores de 1,500 hits, un círculo establecido por Pablo Juárez en 1992. Juárez se retiró precisamente con 1,500 cañonazos tras una legendaria trayectoria.

Morales, quien ha sido un jugador pimentoso durante toda su carrera, tiene un campeonato de bateo en 2016 (.417), un liderato de jonrones en 2012 (14) y además se ha robado 124 bases y dispara 117 cuadrangulares. No en vano se le considera el tercer mejor jugador que ha producido Masaya solo detrás de Norman Cardoze y Justo Rivas.

Blandón, por su lado, ha sido un jugador durable y desde una posición tan dura como es la receptoría. A sus 46 años y tras 22 temporadas, Juan pretende unirse a Marlon Abea como los únicos dos cátcheres del club de 1,500 hits. Otros “enmascarados” como Julio Vallejos, Genaro Llanes, Adolfo Matamoros y Sergio Mena, llegaron a los 1,000 imparables.

Y así como Renato en Masaya, Blandón está marcando la pauta en Jinotega y vamos a ver hasta dónde consigue avanzar entre un selecto grupo de artilleros lideratos por Próspero González (1,872), Ariel Delgado (1,851), Nemesio Porras (1,772), Ernesto López (1,680) y Jimmy González (1,672), entre un grupo de 12 cañoneros de 1,500 hits.

¿Cuándo habrá un bateador de 2,000 hits? Nemesio Porras parecía una apuesta segura, pero se retiró a los 38 años cuando muchos consideraban que podía dar más, pero él aseguró que sus rodillas no soportaban el trajín. Así que mientras ese momento llega, vamos a estar a la expectativa de Renato y Blandón, quienes avanzan a prisa hacia los 1,500 la nueva cifra exclusiva.

Bateadores de 1,500 hits

Próspero González, 1,872
Ariel Delgado, 1,851
Nemesio Porras, 1772
Ernesto López, 1,680
Jimmy González, 1,672
Juan Oviedo, 1,639
Henry Roa, 1,586
Bismarck Guadamuz, 1573
Marlon Abea, 1,570
Edgard López, 1,556
Julio Medina, 1,538
Pablo Juárez, 1,500

Deportes Fieras del San Fernando Renato Morales archivo

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