Roger Fisher Sánchez puede descansar en paz

Don Roger Fisher Sánchez falleció el 30 de enero recién pasado, a los 91 años de edad y sus restos mortales fueron sepultados el sábado 3 de febrero en uno de los principales cementerios privados de Managua.

Él fue uno de los fundadores de la publicidad comercial y de la Organización Nacional de Agencias de Publicidad (ONAP), que afilió al Consejo Superior de la Iniciativa Privada (Cosip) como se llamaba entonces el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).

Después que el terremoto de diciembre de 1972 arrasó el corazón comercial de Managua, por iniciativa personal de Roger Fisher y asociado con otras figuras destacadas del comercio capitalino fue creado el Centro Comercial Managua, al sureste de la ciudad, el que existe hasta ahora y ha sobrevivido a la expansión de los grandes centros de compras de modelo estadounidense.

Como amante que era de la libertad, la democracia, la verdad y la justicia, Roger Fisher fue un gran amigo y colaborador intelectual de LA PRENSA. En las páginas de La Prensa Literaria publicó sus ingeniosos y amenos cuentos sobre temas y personajes de la antigua capital de Nicaragua que después reunió en el libro titulado Aquella Managua y algo más...

Por su gran inteligencia y versatilidad creativa Roger Fisher Sánchez fue también compositor de temas musicales que sonaban en la época de oro de la radiodifusión nacional.

Le interesaba la política, pero no porque aspiraba a cargos públicos sino por interés intelectual y afán de servicio. De allí que además de sus sabrosos cuentos literarios escribía artículos de opinión sobre temas culturales y políticos que publicaba en las páginas de Opinión de LA PRENSA.

Roger Fisher criticaba la indiferencia política de los ciudadanos más educados y advertía acerca de sus consecuencias negativas. Al respecto, en uno de sus excelentes artículos advirtió que “al dar la espalda a lo político nos hemos convertido en víctimas de los caudillos y todos y cada uno de nosotros tenemos la obligación de pensar en Nicaragua como país; y en convertirlo en un pueblo de ciudadanos libres, honestos y eficientes, evitando caer en una oscura tiranía, donde no podamos vivir en paz, ni trabajar con tranquilidad; donde no se nos respete como seres humanos y nos quieran clasificar como ciudadanos de segunda clase…” Sus palabras fueron como una advertencia profética.

En otro artículo, titulado El síndrome de la riqueza súbitamente adquirida, Fisher escribió que “es verdaderamente triste y lastimoso el efecto del síndrome de la riqueza súbita; quienes han caído en él sufren falta de amor a su Patria, falta de caridad con sus semejantes y se van volviendo prepotentes y necios, falsos e insensibles, amorales e inmorales. Es lastimoso que hombres inteligentes, algunos amigos y otros conocidos, por buscar la opulencia, enfrenten la justicia y el dolor del síndrome de la riqueza súbita, pero sería más doloroso que la justicia no resplandeciera”.

Como gran amigo personal del presidente Enrique Bolaños Geyer, Roger Fisher fue uno de sus asesores personales pro bono. Es decir, voluntariamente y sin retribución monetaria, solo por honrar la amistad, su sentido de responsabilidad y por el bien del interés público. 

Por eso mismo, en otro artículo que escribió cuando el gobierno democrático de don Enrique Bolaños estaba siendo asediado por los caudillos pactistas autoritarios, Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, Roger Fisher escribió que “con el nuevo gobierno surgió una nueva era, lo que yo suelo llamar ´el monorriel´. Podrá funcionar el monorriel, o simplemente los pactos entre unos cuantos afectarán a toda la nación. Nicaragua merece transitar en un vehículo honesto y capaz, respetado por nacionales y extranjeros. Nuestro país puede ser ejemplo de honestidad y decencia. La suerte está en el aire, o el tortuoso pacto de siempre, o el moderno monorriel visto de frente y transparente”.

Más adelante, en el artículo A un paso de perder la libertad, Roger Fisher escribió: “Hasta el momento hay en Nicaragua un gobierno y un desgobierno. Un gobierno presidido por el ingeniero Enrique Bolaños y un desgobierno prediseñado por dos líderes políticos que no representan la opinión pública y que tienen secuestrados a los otros poderes del Estado a través de nombramientos y prebendas que funcionan por medio de la obediencia ciega y el fanatismo personal y a la que llaman lealtad, tanto los caudillos como los escogidos con tecnología digital…”

Antes de las aciagas elecciones de noviembre de 2006, cuando las encuestas mostraban claramente que Daniel Ortega tenía la mayor intención de voto entre los tres principales candidatos presidenciales; que Eduardo Montealegre de ALN estaba en segundo lugar y José Rizo del PLC en tercero,  Roger Fisher fue una de las personalidades que con esos datos en mano pidieron a  los dos líderes liberales que se unieran en una sola candidatura, pues de los contrario habría en el país una catástrofe de la libertad y la democracia. No hicieron caso y la catástrofe ocurrió.

Sin embargo Roger Fisher Sánchez cumplió cabalmente su deber de ciudadano amante de la cultura, el progreso, la justicia, la libertad y la democracia. Por eso está ya descansando en paz y será recordado con respeto y admiración.

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