El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías pidió al pueblo nicaragüense defender su fe y su creencia en Dios para no repetir el ciclo que han vivido los cubanos los últimos sesenta años.
«Que Nicaragua no deje que le quiten a Dios, porque se hunde», dijo el padre Reyes tras participar en un panel sobre los ataques a la Iglesia católica en Cuba y Nicaragua, en el marco de la Cumbre sobre la Libertad Religiosa 2024, que se llevó a cabo los días 30 y 31 de enero en Washington DC.
El sacerdote cubano manifestó que en el pasado Cuba le dio «la espalda a Dios y convertimos a Cuba en un infierno», en alusión a la decisión del régimen castrista de declarar al país oficialmente como un Estado ateo.
«Ojalá que Nicaragua nunca deje de darle el rostro a Dios y nunca deje de buscar a Dios y defender su fe», insistió el sacerdote.
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Cuba lleva 65 bajo el control férreo de la dictadura castrista. El padre Reyes dijo que los primeros años de la revolución, la población cubana experimentó la misma radicalización que está pasando ahora Nicaragua.
«Esto que está pasando en Nicaragua ya pasó en Cuba al inicio de la revolución. Yo creo que los procesos a veces se radicalizan. Cuba se radicalizó después de 1959 y vino la expulsión de sacerdotes, religiosas, la confiscación de todo. Esto ya nosotros lo vivimos hace años, después claro ha ido pasando el tiempo y ha habido un diálogo diferente. Aún así, la Iglesia en Cuba no es libre, la Iglesia en Cuba está bajo vigilancia, la Iglesia en Cuba está bajo el control de la oficina de asuntos religiosos», dijo el padre Reyes.
La importancia de la denuncia
El sacerdote Reyes, abiertamente crítico del régimen castrista en la isla, también destacó la importancia de denunciar en todos los espacios posibles la situación de Nicaragua y Cuba, para que todos los países sumen esfuerzos contra esas dictaduras.
«Todos estos gobiernos funcionan mucho a través de la impunidad y una de las cosas que le da impunidad es que no se sepa lo que ocurre. Entonces que esto salga al mundo, que la gente sepa y que se pueda informar sobre todo en esta época de redes sociales, yo creo que es de las cosas más importantes, porque lo que no se conoce no existe», dijo el sacerdote.
La evolución que tuvo en sesenta años la conflictiva relación entre el régimen cubano y la Iglesia católica ha permitido algunas concesiones para los sacerdotes, entre esto, que el padre Reyes pueda salir y entrar a la isla aunque es clarmente crítico del régimen, lo que en este momento es impensable en Nicaragua, donde han sido encarcelados y desterrados más de 40 sacerdotes de la Iglesia católica.
El director senior de Latinoamérica y el Caribe del Instituto Republicano Internacional (IRI), Antonio Garrastazu, otro de los panelistas del evento, destacó la importancia de denunciar lo que ocurre en Nicaragua y en Cuba «no solo en Estados Unidos, sino en diferentes foros, en la Unión Europea, en todo el mundo», porque dijo que quedarse callado es ser cómplice.
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IRI es una organización no partidista y sin fines de lucro dedicada a fortalecer la democracia en todo el mundo, lo que abarca la defensa de los derechos humanos y civiles fundamentales, incluida la libertad de religión o de creencias.

Garrastazu manifestó en su exposición que «el IRI ha estado profundamente preocupado por el creciente deterioro de la libertad religiosa en Cuba y Nicaragua».
«Ambas naciones han creado una inquietante espiral de persecución injustificada contra líderes religiosos y organizaciones religiosas. Hemos sido testigos de personas atacadas por su fe, perturbaciones en ceremonias religiosas, destrucción de templos y centros de oración, y encarcelamiento injusto de figuras religiosas como monseñor Álvarez en Nicaragua, el pastor evangélico Lorenzo Rosales en Cuba (aún encarcelado) y la expulsión de grupos religiosos como las Misioneras de la Caridad que fueron expulsadas de Nicaragua el año pasado», expresó.
Cubanos son conscientes de la represión a la Iglesia
Garrastazu presentó una encuesta realizada por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos en 2023, sobre las opiniones de más de 1,300 cubanos entrevistados aleatoriamente en 15 provincias, ofreciendo una muestra representativa de la población cubana, sin centrarse específicamente en grupos religiosos.
El 76 por ciento de los cubanos entrevistados se identificaron como creyentes, lo que representa una clara mayoría frente al 22 por ciento que se declaró ateos o agnósticos.
«Del total de entrevistados, el 68 por ciento de los encuestados reconocieron que ellos mismos o alguien que conocen que practica una religión ha experimentado algún tipo de acoso, represión, amenaza u obstrucción debido a su fe. Esto significa que casi 7 de cada 10 cubanos conocen a personas que han sufrido persecución por sus creencias religiosas», según los datos de la encuesta presentada por Garrastazu.
«Cuando se les preguntó sobre las razones detrás de esta discriminación, los encuestados contestaron: tener una postura política basada en su fe, 59 por ciento; hablar públicamente sobre su fe, 45 por ciento y compartir literatura religiosa, 30 por ciento, como las causas principales.
La mayoría de la población, el 55 por ciento, conoce a algún líder religioso o grupo religioso cuyo trabajo ha sido obstaculizado o impedido.
«Este porcentaje aumenta significativamente entre los creyentes, llegando hasta el 66 por ciento, particularmente entre aquellos que practican su fe frecuente u ocasionalmente, y 8 de cada 10 practicantes reportan casos en los que el trabajo de líderes o grupos religiosos ha sido obstruido», expuso Garrastazu.
En el panel también participó la abogada e investigadora nicaragüense, Martha Patricia Molina, autora del informe «Nicaragua: una Iglesia perseguida» y el director del Instituto Internacional de Libertad Religiosa, Kyle Wisdom.
La Cumbre Internacional de la Libertad Religiosa (IRF, por sus siglas en inglés) 2024 reunió «una amplia coalición que apoya apasionadamente la libertad religiosa en todo el mundo para un evento presencial de dos días en Washington DC», según la página web del evento.
El martes 30 de enero participó el exvicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, quien aseguró que el Gobierno, bajo la administración de Joe Biden, debe mostrar que los ataques a la libertad religiosa que perpetra el régimen de Daniel Ortega, en Nicaragua, no se pueden tolerar.