El régimen de Daniel Ortega sigue mintiendo a la población. En su afán de seguir manteniendo los precios de los combustibles congelados, cuya medida está a punto de cumplir dos años, la dictadura sigue divulgando el precio promedio pagado por cada barril de crudo arriba de los 100 dólares, cuando a nivel internacional ese umbral no se reporta desde mediados del 2022.
En lo que va de enero, el barril de West Texas Intermediate (WTI), de referencia para Nicaragua, ha promediado 75.35 dólares, mientras los nicaragüenses siguen pagando un precio de los combustibles que fue fijado con un barril de crudo a 100 dólares, lo que muestra el impacto negativo de la decisión del régimen y además que el supuesto anuncio de cada viernes de que el Gobierno asume los aumentos no es cierto.
La factura petrolera y derivados hasta noviembre del año pasado totalizó 1,471.84 millones de dólares, 136.72 millones de dólares menos comparado con igual periodo del 2022, cuando este sumó 1,608.56 millones de dólares.
El régimen intenta reflejar en su reporte oficial que la reducción de la factura petrolera se debe en parte a una merma en la importación del crudo. Hasta noviembre se habían traído 4.99 millones de barriles frente a los 5.01 millones en igual lapso del 2022.
Cabe mencionar que la mitad de los combustibles que se consumen en Nicaragua se traen ya procesados y la otra parte se refina en el país, por lo que el alivio que ha producido el petróleo crudo no ha sido transferido a los nicaragüenses en los últimos dos años.
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El préstamo del BCIE
En junio del 2022, cuando el petróleo empezó a bajar, el régimen de Daniel Ortega anunció la contratación de un préstamo por 200 millones de dólares con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Según el informe de ejecución presupuestaria, hasta septiembre del año pasado, el Gobierno había recibido un reembolso del BCIE de 918.5 millones de córdobas (equivalentes a unos 25 millones de dólares), que correspondió a gastos a fines del 2022 en materia de subsidio a los combustibles.
En enero del año pasado, el BCIE informó que en todo el 2022 habían entregado 45 millones de los 200 millones de dólares para el Programa Temporal de Apoyo ante la Crisis de los Combustibles en Nicaragua. No está claro el estado de este préstamo ni cuánto se ha pagado.
El régimen de Ortega no ha explicado si su decisión de mantener los combustibles congelados se debe a ese préstamo, cuyo monto total desembolsado no se conoce hasta la fecha ni cuánto de lo que produce el congelamiento del precio del combustible se está destinando para pagar parte de ese crédito. Tampoco si ya se están haciendo efectivos esos pagos ni cómo se reparten las petroleras ese préstamo.
Lo que sí está claro es que la dictadura sigue inflando el precio del crudo pagado por Nicaragua a nivel internacional, pese a que Nicaragua no tiene capacidad de inventario más allá de 30 días. Es decir que el país requiere renovar su inventario petrolero comprando en los mercados internacionales a precios actualizados.
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La variación mensual y la disparidad
Pero según el Banco Central de Nicaragua (BCN), el único mes en que el crudo se compró a menos de 90 dólares fue en junio del año pasado pasado, cuando este se pagó a 89.3 dólares el barril, pese a que en los mercados externos este promedió los 70.64 dólares, según el sitio investing.com.
Luego de los 11 meses del año, ocho meses se compró a más de 100 dólares, siendo octubre el mes con el precio más alto en ese periodo (115 dólares el barril). Aunque en un principio, el BCN informó sobre la evolución de las compras en enero del 2023, luego decidió eliminar la información. Aún está pendiente que se actualice el dato de diciembre.
Los precios pagados el año pasado, no obstante, están por debajo del 2022. En febrero se pagó en promedio 107.5 dólares, mientras que en similar mes del 2021 se facturó 108.2 dólares. En los mercados arrancó ese mes en 77.05 dólares.
Durante marzo se compró en promedio en 101.3 dólares, mientras que en el año anterior fue 128 dólares. A nivel internacional el año pasado se movió en ese mes en 75.67 dólares.
Por su parte, en abril, según el BCN, se pagó el barril de crudo en 107.4 dólares, mientras que en igual mes del año anterior fueron 121.9 dólares. A nivel de mercados internacionales se movió en 76.78 dólares el año pasado.
En mayo del año pasado se facturó 93.2 dólares, menos que los 127.6 dólares en similar mes del 2022. En el 2023 en ese mes se cotizó en 68.09 dólares, lo que refleja, al igual que los meses anteriores, la fuerte distorsión de los precios oficiales y las variaciones internacionales.
Petróleo más barato
Por su parte, en junio el Gobierno dice que se pagó el año pasado 89.3 dólares, menos que los 136 en el 2022. En los mercados internacionales el WTI abrió ese mes en 70.64 dólares.
El barril de crudo se pagó en julio del año pasado en 97.6 dólares, inferior a los 128.8 dólares en igual mes del 2022. Mientas en el mercado externo se movió en 81.80 dólares.
En agosto el barril se pagó en 100.7 dólares; mientras que en similar lapso se pagó en 122.7 dólares. En los mercados internacionales se movió en 83.63 dólares.
Nicaragua pagó en septiembre 106.8 dólares, más barato que los 106.8 dólares del mismo período; en el año anterior en igual mes se facturó 122.2 dólares, y en igual mes en el mercado externo este se cotizó en 90.79 dólares.
Durante octubre y noviembre del año pasado se pagaron 115 dólares y 102.4 dólares, respectivamente. Mientras que en similares meses del 2022 se pagaron 121.6 y 129.2 dólares. Pero en el mercado internacional, según registros, en esos meses se movió entre 81.02 y 75.96 dólares.
Otras facturaciones
Hasta noviembre del año pasado, Nicaragua había pagado 776.95 millones de dólares en combustibles terminados, mientras que solo en petróleo se pagaron 516.98 millones de dólares.
En el 2022, los primeros 11 meses por combustibles terminados y otros derivados se había pagado 850.94 millones de dólares y en crudo 597.78 millones de dólares.