Pareciera el título de una película de acción, pero no lo es, en realidad es el título que escogí para expresar la situación que está pasando en este momento el gobierno y pueblo ecuatoriano, ante el asedio del narcotráfico. Situación que ha obligado al presidente Daniel Novoa a declarar el estado de excepción y declarar la existencia de un conflicto armado a lo interno del país.
Antes de avanzar en este escrito, permítanme exponer lo que es un estado de excepción. Según la Ley de Seguridad Pública de Ecuador, en el título VI “De los Estados de Excepción”, Capítulo I de la definición y declaratoria de los estados de excepción; define, declara, decreta y notifica textualmente: Art. 28.-De la definición.- Los estados de excepción son la respuesta a graves amenazas de origen natural o antrópico que afectan a la seguridad pública y del Estado. El estado de excepción es un régimen de legalidad y por lo tanto no se podrán cometer arbitrariedades a pretexto de su declaración.
“Art. 29.-De la declaratoria. -La facultad de declarar el estado de excepción corresponde al presidente de la República y es indelegable.
“El Decreto Ejecutivo motivado declarando el estado de excepción cumplirá con los principios de necesidad, proporcionalidad, legalidad, temporalidad, territorialidad y razonabilidad establecidos en la Constitución. El Decreto será dictado en caso de estricta necesidad, es decir, si el orden institucional no es capaz de responder a las amenazas de seguridad de las personas y del Estado. El Decreto no interrumpirá el normal funcionamiento de las funciones del Estado.
“Art. 30.-De los requisitos para decretar el estado de excepción. -El proceso formal para decretar el estado de excepción será el contemplado en la Constitución de la República, la Ley y los instrumentos internacionales Toda medida que se decrete durante el estado de excepción debe ser proporcional a la situación que se quiere afrontar.
“La duración del estado de excepción debe ser limitada a las exigencias de la situación que se quiera afrontar, tendrá vigencia hasta un plazo máximo de sesenta (60) días, pudiendo renovarse hasta por treinta (30) días adicionales como máximo.
“Art. 31.-De la notificación a organismos nacionales e internacionales. -De conformidad con la Constitución de la República del Ecuador, la declaratoria de estado de excepción y su renovación, en caso de haberla, deberán ser notificadas a la Asamblea Nacional y a la Corte Constitucional; y, en el ámbito internacional a la Organización de las Naciones Unidas-ONU- y la Organización de Estados Americanos-OEA-”.
Es posible que me haya excedido en la explicación, pero lo hice porque hay más de un gobierno pasando por esa misma situación y han tenido que acogerse a esta medida para poder contrarrestar la amenaza interna del narcotráfico a sus gobiernos. El Salvador, Colombia, México, el mismo Costa Rica y posiblemente Guatemala y por allí viene uno que otro país europeo, han estado o están pasando por un asedio constante del narcotráfico y sus sicarios que en más de un caso superan la capacidad del gobierno de mantener el orden. El caso más claro de ello es lo que sucedió en México cuando el ejército en combinación con la policía detuvo a un hijo del Chapo Guzmán, la reacción del narcotráfico fue tan contundente que rebasó la capacidad de ambas fuerzas del orden público, casi secuestran a la ciudad entera, ante esa situación el presidente de México tuvo que ordenar que liberaran al hijo del Chapo para evitar un derramamiento de sangre que hubiese sido de proporciones genocidas.
La pregunta del millón de dólares es como llegamos a esta situación. Personalmente considero que se debe a la internacionalización del narcotráfico, por lo tanto, la repuesta debe ser también internacional. Es decir, de la coordinación de todo el hemisferio afectado en su conjunto, solo así se podrá superar y detener el control de esas asociaciones delictivas. De lo contrario puede llegar el día en que veamos a toda una nación sucumbir y caer por completo en las garras de esos delincuentes, como casi le pasa a El Salvador, de no haber sido por la difícil y dolorosa repuesta que encontró el presidente Bukele, hoy por hoy el presidente con más aceptación popular a nivel mundial.
El autor es analista político y directivo Nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.