
Milca Roja
Su nombre está lleno de nostalgia, pues evoca los tiempos dorados de los chavalos de ayer. Es la gaseosa de Nicaragua y suelen llamarla “la roja” y “la original”. Su historia se remonta al año 1920, cuando don Julio Lacayo fundó en León una tienda de refrescos llamada “La Chibolería Lacayo”. Chibolería porque en ese entonces la gente llamaba “chibolas” a las bebidas embotelladas.
Ahí se envasaban y vendían sodas en colores alegres, como el rojo, el naranja, el púrpura y el amarillo. Pero fue el rojo el que se abriría un lugar en las preferencias, la memoria y la nostalgia de los nicaragüenses.
En 1959 don Manuel Ignacio Lacayo Terán, hijo de don Julio, perfeccionó la fórmula y fundó “Embotelladora Milca”, usando las primeras tres iniciales de su nombre, más la abreviatura de Compañía Anónima. De ahí viene la Milca Roja.
En 1998, debido a la situación política del país, la compañía se trasladó a Estados Unidos. Sin embargo, en 2020 retornó a Nicaragua y ahora es posible encontrar la bebida roja en tiendas, restaurantes y supermercados del país.

Tip Top
De acuerdo con el sitio web de Tip Top, el primer restaurante de la cadena fue creado por Claudio Rosales Tiffer y Lina Lacayo Fiallos en el año 1958. Querían un nombre fácil de recordar y se les ocurrió ponerle Tip Top, extraído de la frase en inglés «The Tip of the Top», que en español podría traducirse como «La Crema de la Crema».
Tras el éxito del primer restaurante, la empresa comenzó a criar, engordar y vender pollo crudo bajo la misma marca. Hoy día es la planta procesadora de alimentos de pollo más grande de Nicaragua y sus restaurantes aún compiten con fuerza en el enorme mercado del pollo frito.

Eskimo
La empresa fue fundada el 6 de enero 1942 por el matrimonio conformado por Mario Salvo y Josefina Horvilleur, hija de un inmigrante francés. “Empezaron elaborando paletas artesanales en el zaguán de su casa, ubicada en el barrio El Caimito, en Managua, como un proyecto familiar”, detalla una publicación de La Nicaragua de Hoy.
En aquella época, hace más de ochenta años, los helados se elaboraban en moldes cortados a mano para luego distribuirlos en bicicleta, empacados en bolsas de papel. Los primeros sabores fueron ciruela, vainilla y chocolate.
La empresa fue confiscada en los años ochenta por el gobierno sandinista, pero en los noventa retornó a sus dueños originales y se expandió por Centroamérica. En 2014 fue adquirida por la empresa mexicana Lala, que en 2023 vendió sus acciones y se fue del país.

Marfil
Proviene de una industria familiar que comenzó en 1888 con la producción de café. En 1956 la empresa fue renombrada por Ernesto Chamorro Pasos con el nombre de E. Chamorro Industrial y se enfocó en la elaboración de productos para la higiene. De ahí viene el popular jabón Marfil.
Según un reportaje de LA PRENSA, publicado en 2017, al inicio el jabón Marfil se producía “a partir de una espesa mezcla color azul y motas blancas, que se cocía en peroles hirviendo. Después se secaba al sol y se cortaba con cuerdas de guitarra. Así se vendía de casa en casa o en las pulperías”.

Jaleas Callejas
La jalea más popular del país nació en el patio granadino de Enrique Sequeira y su esposa Blanka Callejas, autora de la receta. Un día notaron que un árbol de guayaba botaba un exceso de fruta y la recogieron para preparar la jalea en un comal de barro montado en cuatro piedras.
En adelante, abandonaron su negocio de coches de caballo, y se dedicaron a la producción del dulce. Así surgió Callejas Sequeira e Hijos, S.A., fundada en 1945. La familia se esforzó por masificar su producción e incluso sembró, en una finca, su propia plantación de guayabas, para proveerse la materia prima.
Para los descendientes de don Enrique y doña Blanka, es necesario dejar de exportar materia prima y mejor enviar al extranjero productos terminados.

Rolter
El famoso calzado Rolter nació en 1955 y se llama así en honor a su creador: Róger Lacayo Terán. La marca está construida a partir de las primeras letras de su nombre y sus apellidos.
“Mi papá en sus tiempos de juventud tuvo una experiencia de trabajo en la que le tocaba remendar zapatos con suela de vaqueta, hecha de cuero comprimido, el cual se pone duro y al utilizarlo el calzado se va desgastando, sobre todo en la parte donde se hace la flexión. De ahí mi papá empezó a averiguar cómo arreglar ese problema y mejorar la calidad. Se enfocó mucho en el hule, comenzando a importar suelas de ese material, hasta que desarrolló el negocio de fabricación de hule”, relató su hijo Juan Paulo Lacayo a LA PRENSA en 2015.
Don Róger falleció en 1975, cuando su empresa ya contaba con una línea de 37 modelos de calzado, la mayoría con suela de hule. Su proyecto ha seguido en marcha, incluso después de que un incendio destruyera un importante edificio de la empresa, en la Carretera Norte, allá en noviembre de 2012.

Kola Shaler
La popular bebida Kola Shaler tiene más de un siglo de historia. La empresa nació en 1900, cuando en Nicaragua gobernaba José Santos Zelaya y comenzó produciendo rones. Fue en 1904 que el fundador de la compañía, don David Robleto, un “químico autodidacta”, creó la fórmula de la bebida que lo llevaría al éxito.
Para ello se inspiró en un producto similar que en aquella época se importaba desde Inglaterra, país con el que Nicaragua sostenía un intenso comercio de café, narró su hija Aurora Robleto a LA PRENSA en 2004, cuando la Kola Shaler cumplió 100 años.
La empresa sobrevivió a los dos terremotos de Managua, la guerra de los ochenta y todas las crisis más recientes.

Ron Flor de Caña
La marca ha logrado posicionarse internacionalmente y su historia ha aparecido en medios como National Geographic. Sus inicios se remontan a 1875, “cuando Alfredo Francisco Pellas Canessa, un joven aventurero genovés, decidió arriesgarlo todo para cruzar el charco y viajar al exótico y lejano país de Nicaragua, donde se encontró con un país con más de 30 volcanes activos y uno de los siete lagos de lava que hay en todo el mundo”, detalla un reportaje de esa revista.
Quince años después, Alfredo Pellas descubrió “la ubicación perfecta para fundar la destilería Flor de Caña, justo a la sombra del volcán San Cristóbal, el más alto y activo del país”.

Pinolero
Motor inglés, chasis de perlines y cabina de láminas remachadas. Cuadrado y compacto, como un “burrito de acero”, lo llamaban “Pinolero” y era un carrito fabricado en Nicaragua, con cuatro cilindros y la capacidad de andar 40 kilómetros por cada galón de combustible. Hoy día los Pinolero son un lujo de coleccionistas con el dinero necesario para “cazarlos” y reconstruirlos.
Se comenzó a fabricar en 1975, con un diseño pensado para trabajos duros. En 1976 los diarios nacionales lo anunciaban así: “Un vehículo Pinolero de ½ tonelada, barandas de madera. El más económico… el más duradero en su categoría. Fabricado y distribuido por Indevesa. Industrias Nicaragüenses de Vehículos SA”.
En El Salvador y Honduras se fabricaron vehículos con el mismo diseño, pero diferente nombre: Cherito y Compadre, respectivamente.