Rosario Murillo, esposa del dictador Daniel Ortega. LA PRENSA/Archivo

Rosario Murillo al ataque del papa Francisco durante el discurso por los 17 años de la dictadura

La vocera del régimen atacó a los "revestidos de falsa santidad" y dijo que el trabajo que hacen los sacerdotes "sirve al diablo"

Rosario Murillo usó su discurso de este miércoles, cuando el régimen cumplió 17 años consecutivos en el poder, para atacar una vez más a la Iglesia católica, incluido su máximo representante, su santidad el papa Francisco.

En su alocución diaria para medios de comunicación oficialistas, acusó a la Iglesia y a sus miembros de ser personas falsas «revestidas de santidad» y que se han encargado de sembrar odio en Nicaragua, pero que durante los 17 años de dictadura han vencido «la maldad».

«Dios da la fuerza para defender la paz, dignidad y soberanía, para quitar la máscara, algunos creen que revestidos de falsa santidad van a seguir engañando. La santidad es cosa seria; qué difícil alcanzarla, es falso amor, falsas prédicas, disque piadosas, agentes políticos de la peor política, la que no sirve al bien, a la construcción del bienestar, la que mata, incendia, saquea y entrega la patria”, atacó Murillo.

El papa, en lo que va de este año, se ha referido en dos ocasiones a la situación crítica que atraviesa Nicaragua, especialmente los sacerdotes y obispos de la Iglesia católica. La más reciente fue el 8 de enero, cuando expresó que “sigue siendo preocupante” la situación en el país. Durante la audiencia semanal con miembros del Cuerpo Diplomático, el papa dijo que lo que vive Nicaragua “es una crisis que se prolonga desde hace tiempo con dolorosas consecuencias para toda la sociedad nicaragüense, en particular para la Iglesia católica”.

Asimismo, el primero de enero, su santidad expresó su cercanía y preocupación por la situación de Nicaragua, “sigo con preocupación lo que está sucediendo en Nicaragua, donde obispos y sacerdotes han sido privados de la libertad, expreso a ellos y a sus familias y a toda la Iglesia del país mi cercanía y oración insistente”.

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La cobogernante considera a los religiosos como “agentes políticos» y «agentes de la perversión”, sin embargo, en su doble discurso agradece que de la mano de Dios han sido bendecidos con el Gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Esta ha sido una de las mayores contradicciones del régimen desde que asumió el poder, se proclama ser un gobierno cristiano pero en la práctica embiste con toda su furia a la Iglesia, sus sacerdotes y obispos y hasta al Sumo Pontífice.

«Sirven al diablo»

Además, la esposa de Ortega dijo que el trabajo que hacen los sacerdotes no «sirve a Dios, sirven al diablo, a los verdaderos demonios, a satanás. Los que no aman a la patria, a su suelo, la cultura”.

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Para la vocera de la dictadura, el régimen que encabeza junto a su esposo ha vencido “el odio, terror, mentira, calumnia, la difamación y el afán servil de destruir. Porque hay muchos que por muy ricos que sean nacen con alma de esclavos, lo que los lleva a lo que ellos creen que son poderosos”.

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