El mejor oficio del mundo, pero también el más peligroso

La organización internacional no gubernamental denominada Campaña Emblema de Prensa (PEC, por sus siglas en inglés), ha informado que en 2023 al menos 140 periodistas de 28 países perdieron la vida mientras cumplían su trabajo informativo.      

En  2022 fueron 116 los periodistas muertos ejerciendo su profesión, 14 menos que en 2023. O sea que hubo un 20 por ciento de incremento interanual de bajas mortales periodísticas.

Algunos de los periodistas fueron asesinados por regímenes dictatoriales o bandas del crimen organizado. Otros, víctimas colaterales de los conflictos bélicos que cubrían para informar a sus audiencias.

La mayor cantidad de muertes de periodistas el año pasado ocurrió en Gaza, donde murieron 81 reporteros en los bombardeos de las fuerzas armadas de Israel que tratan de exterminar a los terroristas de Hamás. Mientras que 4 periodistas israelíes fueron asesinados por Hamás entre las más de mil doscientas personas masacradas el 7 de octubre pasado, cuando Israel sufrió la peor matanza desde que se constituyó como Estado independiente en 1948.

México fue el país de América Latina donde hubo más asesinatos en 2023, con 9 bajas mortales, mientras que Guatemala con 5 ocupó el segundo lugar en este ranking siniestro.

El informe de PEC detalla que por regiones el Oriente Medio “ocupó el primer lugar con 64 por ciento de las muertes de periodistas registradas en 2023, dos tercios de las víctimas; seguido de América Latina, con 20 muertes; África, con 11; Europa, con cuatro; y América del Norte, con tres”. En resumen, según dicha ONG “el año 2023 fue el más letal de la última década para los profesionales de los medios de información”.

El periodista y escritor colombiano que mereció el Premio Nobel de Literatura en 1982, Gabriel García Márquez (Gabo), en un discurso que pronunció ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) el 7 de octubre de 1996 calificó el periodismo como “el mejor oficio del mundo”. No dijo que es también el oficio más peligroso, sin embargo, expresó unos hermosos conceptos sobre el periodismo que vale la pena recordar:

“… El periodismo —dijo Gabo— es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente”.

Es justo y necesario recordar ahora esas palabras de Gabo, en honor de los periodistas que han muerto y siguen muriendo —o sufriendo cárcel, persecución y exilio— por ejercer el apasionante mejor oficio del mundo, que es también el más peligroso.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí