Desde el 20 de diciembre la Policía inició una serie de secuestros contra sacerdotes de la Iglesia católica.

Parroquias desprotegidas y desoladas ante secuestros de sacerdotes

Muchos de los feligreses sienten temor de llegar a sus parroquias ante la ola de secuestros de sacerdotes que realizó el régimen en los últimos días de diciembre de 2023

El 20 de diciembre de 2023 el equipo de LA PRENSA llamó a monseñor Miguel Mántica para consultarle si sabía detalles de la detención de monseñor Isidoro Mora, obispo de la Diócesis de Siuna. En una escueta y atemorizada respuesta dijo no saber nada y colgó la comunicación.

Diez días después el régimen lo secuestró y dejó sin párroco a la iglesia de San Francisco de Asís, ubicada en Bolonia, Managua. Mántica lleva más de 10 años al servicio pastoral de esa iglesia, además tiene a cargo al Colegio Pedro Betancourt. El silencio se apodera de la Iglesia católica y el temor de quienes llegan al templo es palpable.

Monseñor Miguel Mántica. LA PRENSA

Una feligresa que asiste a la parroquia San Francisco dijo sentirse atemorizada y desconcertada por el secuestro de monseñor Mántica.

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“Yo me di cuenta al día siguiente, el padre Miguel es una persona muy buena que no se merece lo que le está pasando, no entiendo qué intención tienen para llevárselo y encerrarlo, él no le hace daño a nadie, más bien ayudaba mucho aquí en la parroquia”, dijo.

Temor

Además, refirió que la mayoría de los feligreses sienten el temor de llegar a la parroquia, “el 31 (de diciembre) fue raro, no muchas personas fueron a la misa, y les preguntaba a algunas, pero decían que les daba miedo llegar por lo del padre, y los que fuimos no vivimos la misa tranquilos”, subrayó.

Entre el 29 y 30 de diciembre de 2023 la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo efectuó una brutal cacería en contra de líderes de la Iglesia católica en Nicaragua, las últimas detenciones dejaron en un limbo pastoral a las parroquias donde efectuaban la labor ministerial los religiosos.

En el caso de monseñor Silvio Fonseca era vicario de Familia, Vida e Infancia de la Arquidiócesis de Managua, fue llevado por policías y paramilitares después de celebrar la eucaristía en la iglesia Santa Faz el 29 de diciembre, previamente fue asediado todo el día.

Monseñor Silvio Fonseca es fuerte crítico de la dictadura. Foto: Cortesía

El párroco de la iglesia Nuestra Señora de Candelaria, en Managua, es el sacerdote Mykel Monterrey, quien fue secuestrado entre la noche del viernes 29 y la madrugada del 30 de diciembre. En esos mismos días el padre Gerardo Rodríguez, párroco de la iglesia Purísima Concepción, en el Reparto Belmonte, y Raúl Zamora, encargado de la parroquia Divina Misericordia en Managua, engrosaron la lista de sacerdotes secuestrados.

Piden oración

En las zonas cercanas a las parroquias mencionadas hay desolación y el temor de quienes circulan por las iglesias.

“Mélida” (nombre ficticio por seguridad), una fiel devota a la imagen de la Divina Misericordia, pide a la imagen, bajo oraciones, que dé fortaleza al padre Raúl Zamora.

“El mal no puede contra el bien, por eso oremos mucho para que la maldad se acabe en este país. No es posible que se meta presos a inocentes y saquen a los delincuentes. Desde que se llevaron al padre Raulito me puse en oración, él es fuerte y sé que pronto va a estar libre”, rogó la feligresa.

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El 28 de diciembre fue secuestrado el padre Fernando Calero, párroco de Nuestra Señora de Fátima en el municipio de Rancho Grande, de la Diócesis de Matagalpa, y monseñor Marcos Díaz Prado, vicario de la iglesia Santo Tomás Apóstol, del Puerto de Corinto, en Chinandega.

También los sacerdotes Carlos Avilés, vicario general, y Héctor Treminio, tesorero de la Arquidiócesis de Managua, fueron secuestrados por la Policía orteguista.

El Gobierno de Estados Unidos demandó en el inicio de 2024 la liberación “inmediata y sin condiciones” de monseñor Rolando Álvarez y de los demás sacerdotes secuestrados a finales del 2023.

“Una vez más, pedimos al gobierno nicaragüense que ponga en libertad al obispo Rolando Álvarez de inmediato y sin condiciones”, demandó Estados Unidos.

Agregó que el régimen de Ortega-Murillo sigue imponiendo severas restricciones a las comunidades religiosas “y niega a los ciudadanos nicaragüenses la posibilidad de practicar libremente sus religiones y expresar sus creencias”.

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