La líder opositora de Venezuela, María Corina Machado, aseguró en su mensaje de Año Nuevo que 2024 es el año más importante de la historia contemporánea de su país porque “se librará una lucha espiritual del bien contra el mal”, en la que se va a “enfrentar y a derrotar a un sistema criminal”. Machado dijo eso porque este año se debe celebrar una elección presidencial cuyo resultado podría cambiar radicalmente la historia de Venezuela. La fecha exacta de la elección no ha sido determinada, pero es probable que sea en octubre.
“Lo que viene no es fácil —advirtió Machado—. El régimen seguirá usando cada brazo de su sistema criminal como tentáculo para atropellar, amenazar, perseguir y atemorizar… Tengamos siempre presente que su propósito es desmoralizarnos y apartarnos del foco, que es construir nuestra gran organización”. Sin entrar en detalles, Machado mencionó que la oposición está negociando con el régimen para lograr las elecciones libres y que está dispuesta a “hacer todo para aprovechar la oportunidad real que tenemos”.
A pesar de que hay una resolución de la Contraloría del régimen que le suspendió a María Corina Machado sus derechos políticos, en la elección primaria de la oposición ella obtuvo el 92.35 por ciento de los votos para ser la candidata presidencial en el caso de que las elecciones sean libres y competitivas. Ahora el Tribunal Supremo de Justicia debe decidir sobre la resolución de la Contraloría.
Según las encuestas, si las elecciones fuesen auténticas y se permitiera la participación de María Corina Machado, ella derrotaría ampliamente al dictador Nicolás Maduro o a cualquier candidato oficialista que lo reemplazara. Pero hay dudas de que el régimen cumpla el acuerdo que firmó con la oposición en Barbados, el 20 de octubre de 2023, comprometiéndose a realizar elecciones libres y competitivas en 2024. Estados Unidos no es parte formal y directa de ese acuerdo, pero lo avaló y se comprometió a apoyar su cumplimiento con el aflojamiento de las sanciones económicas al régimen y otras medidas que ha venido cumpliendo.
La desconfianza en que el régimen de Maduro cumpla el acuerdo de Barbados se debe a que Venezuela integra con Cuba y Nicaragua la tríada de regímenes de izquierda autoritaria que no reconocen el principio de la alternabilidad en el poder. Esos regímenes realizan elecciones, pero no para cambiar gobierno sino para confirmarlo.
Sin embargo, la experiencia histórica ha demostrado que aunque algunos de esos regímenes han podido ser duraderos (como por ejemplo Cuba, China y Corea del Norte que tienen entre 65 y 76 años de existencia), muchos otros sucumbieron de distintas maneras como consecuencia de sus propias contradicciones internas y de las presiones exteriores.
Lo último podría ser en este año el caso de Venezuela, donde el régimen está acosado por una crisis económica y social insalvable y presionado interna y exteriormente para permitir elecciones libres y competitivas, que si las permitiera seguramente las perdería. Pasaría lo mismo que ocurrió en Nicaragua en febrero de 1990, cuando los sandinistas fueron obligados a realizar elecciones libres y las perdieron ante doña Violeta Barrios de Chamorro y la UNO.