Medio mundo a elecciones en 2024  

La agencia española de noticias EFE, reportó antes de finalizar el año recién pasado que en 2024 concurrirán a las urnas electorales los ciudadanos de unos 70 países, que en conjunto reúnen a más de la mitad de la población de todo el mundo. Según la revista The Economist, serán más de 4,100 millones las personas que acudirán a los centros de votación este año, el 51 por ciento de la población mundial.

Por supuesto que algunas elecciones serán más trascendentes que otras, además de que no en todos los casos —tal vez ni siquiera en la mayoría— los votantes podrán elegir realmente.

En realidad, a pesar de que las elecciones son el ejercicio democrático por excelencia, el reporte de EFE advierte que las elecciones de este año en medio mundo se realizarán cuando la democracia está en declive “debido a amenazas a la integridad de los procesos electorales, a la independencia del poder judicial, a la seguridad o la libertad de expresión y de reunión, incluso en países con sistemas democráticos consolidados”.

En algunos países los sistemas electorales son tan dudosos, por decir lo menos, que de antemano se sabe quién o quiénes ganarán —o mejor dicho se impondrán— en las urnas de votación.

Tal es el caso de Rusia, donde habrá elección presidencial el 17 de marzo próximo y no cabe duda de que el presidente autocrático Vladímir Putin se reelegirá por quinta vez desde el año 2000. No habrá ningún candidato opositor y el principal líder democrático, Alexei Navalny, se encuentra encarcelado en una remota prisión del círculo polar ártico, cumpliendo una condena de 19 años de prisión por oponerse a Putin.

En Estados Unidos (EE.UU.), la elección presidencial será el 5 de noviembre, con el actual presidente Joe Biden como candidato a la reelección y el extravagante expresidente Donald Trump como favorito a alzarse con la victoria. Esto si la autoridad judicial suprema le permite participar en la contienda, a pesar de su vinculación o complicidad con el asalto al Capitolio de Washington y el intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021.

La primera elección presidencial del año, el 4 de febrero, será en El Salvador, donde se sabe desde ahora que será reelegido el presidente Nayib Bukele, pues su despiadada y exitosa lucha contra la criminalidad pública le ha granjeado las simpatías de la mayoría de los salvadoreños, a pesar de las violaciones flagrantes a los derechos humanos.

En Latinoamérica seguirán las elecciones de Panamá, el 5 de mayo; República Dominicana, el 19 de ese mismo mes; México el 2 de junio; Uruguay, el 27 de octubre; y Venezuela posiblemente también en octubre.

Para Nicaragua la elección más interesante será la de Venezuela, pero solo en el caso de que el régimen de Nicolás Maduro cumpla su compromiso con la oposición e internacional de realizar elecciones libres; y si permitiéndolas se inscribe la candidatura de la líder opositora democrática María Corina Machado, quien arrasó en la elección primaria opositora y según las encuestas podría ganar con amplitud la posible presidencial de octubre.

Un eventual triunfo electoral de la oposición y de Machado, y su aceptación por parte del régimen de Maduro cambiaría radicalmente el panorama político de América Latina, por supuesto en favor de la libertad y la democracia. Y  tendría una repercusión determinante en Nicaragua.

Es muy difícil que ocurra. Pero en política y sobre todo cuando están de por medio los intereses geopolíticos de las grandes potencias, cualquier cosa puede suceder por muy sorprendente que sea.

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