Casi 500 años de la Navidad en Nicaragua

Se conoce muy bien que después de la Pascua de Resurrección la Navidad es la festividad más importante de la cristiandad. Pero además, como la Navidad celebra el nacimiento del Niño Jesús, no se trata solo de los servicios religiosos correspondientes, sino también de festejos familiares en los que niñas y niños ocupan el centro de la atención.

Por los historiadores se conoce que la Navidad se celebra en el mundo cristiano desde el año 350 de nuestra época, cuando el papa Julio I pidió a los fieles que festejaran en esa fecha el natalicio de Jesucristo. Cuatro años más tarde, en el 354, el papa Liberio oficializó la celebración mediante un decreto apostólico o pontificio.

En Nicaragua la celebración de la Navidad comenzó más de mil años después, con la cristianización de la población indígena del país. En 1524, el mismo año de la fundación de la ciudad de León por Francisco Hernández de Córdoba, los frailes españoles celebraron la primera Navidad de Nicaragua en la entonces recién construida Catedral de Nuestra Señora de la Piedad, que primero fue llamada iglesia de Santa María de las Gracias. De manera que en 2024 no solo se celebrarán los quinientos años de la fundación de las ciudades de León y Granada, en ese orden, sino también  de la fiesta navideña.

En las ruinas de León Viejo se encuentran también las de que aquella Catedral de Nuestra Señora de la Piedad,  destruida como toda la ciudad por una erupción del volcán Momotombo, en el año 1610, que obligó a refundar la ciudad en el lugar que ocupa desde entonces.

Haciendo una lectura de sentido profético de aquellos acontecimientos fundacionales, Pablo Antonio Cuadra Cardenal (PAC) escribió que “la historia cristiana nicaragüense se abre con una lucha entre la Iglesia representada por el Venerable Diego Álvarez Osorio —primer Protector y Defensor de Indias— y el poder lanzado descaradamente a la explotación inmisericorde del indio y a su esclavitud”.

Rememora PAC “la hermosa resistencia cristiana” y el asesinato del obispo Valdivieso por los tiránicos hermanos Contreras. “Destino dramático de Nicaragua —agrega el gran poeta y antropólogo nicaragüense—. El remordimiento cristiano sumado al remordimiento por el crimen, hace que por un temblor o terremoto provocado por el Momotombo, los leoneses abandonen León Viejo, nuestra primera capital, creyéndola maldita”.

En su ensayo sobre La formación cristiana de América, PAC llama la atención sobre el inmenso valor que tuvo la asimilación del cristianismo para la formación de la nueva cultura religiosa y moral del nicaragüense. Pero alerta sobre el peligro de que cuando se pierden “las bases o fundamentos de legitimidad y orden tradicionales… entramos a un período de déspotas y revoluciones, porque cuando falta la ética sobra la espada”.

Sin embargo, lo más importante es que casi quinientos años después de la primera Navidad en Nicaragua, a pesar de las vicisitudes, los nicaragüenses la siguen celebrando con fe y esperanza en un país, un mundo y una vida mejor. 

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