Los regímenes de China y Nicaragua anunciaron el miércoles 20 de diciembre que acordaron elevar sus relaciones al nivel de “Asociación Estratégica”. Antes, los presidentes de China y de Nicaragua, Xi Jingping y Daniel Ortega, habían sostenido una conferencia telefónica.
Esa misma noche, durante la 26ª promoción de cadetes y la imposición de grados a 19 nuevos comisionados generales de la Policía, Daniel Ortega destacó la importancia del acuerdo de la gran potencia china con Nicaragua.
Activistas opositores encendieron sus alarmas al conocer la noticia de esta asociación estratégica, que a juicio de ellos es una amenaza para la seguridad regional en Centroamérica. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos minimizó el caso mediante una declaración del subsecretario de Estado para Asuntos de Centroamérica, Eric Jacobstein. “El gobierno de China promete mucho y no puede llevar a cabo lo que está prometiendo, así que vamos a ver lo mismo con lo que está pasando en Nicaragua”, dijo en una rueda de prensa el subsecretario Jacobstein.
En realidad, aunque el concepto de estrategia tiene un origen militar y durante mucho tiempo se le dio únicamente tal significado, ahora se aplica también y cada vez más a la política.
El filósofo político internacional de origen chileno, Fernando Mires, ha escrito recientemente en su blog que a diferencia de los imperios ruso e iraní, “el chino no busca la destrucción de Occidente, solo su subordinación. Para lograr ese objetivo, no privilegia un choque frontal, ni militar, sino más bien, y siguiendo la vieja escuela maoísta, formando alianzas internacionales para ejercer sobre ellas su hegemonía global sin practicar, al estilo decimonónico de Putin, una dominación brutal ni anexando territorios de otras naciones”. Por eso, señala Mires, “rara vez veremos a Xi (Jingping, presidente de China) pronunciando invectivas ideológicas en contra de Occidente, como suelen hacerlo Putin o Raisi” (el presidente de Irán).
Para China, el concepto de la asociación estratégica significa un nivel elevado, amplio y diversificado de relaciones que ofrece como ejemplo de buenas relaciones bilaterales y de la confianza depositada en otro Estado. Según escribe el académico argentino Rubén Laufer en la revista especializada Observatorio de la Política China, “este tipo de asociaciones se manifiestan en relaciones basadas en una agenda de cooperación que puede ser políticamente amplia, dependiendo de la voluntad y compromiso de los actores. Para China una Asociación Estratégica, en términos comprensivos se entendería como un mecanismo que vincula sus proyectos de desarrollo interno con la cooperación con el exterior. En mandarín, definen este vínculo comoZhanlue Huoban Guanxi, lo que se traduciría como ‘una relación de compañero estratégico’”.
Cabe mencionar, para entender mejor las implicaciones de un acuerdo de asociación estratégica con China, que Chile lo tiene desde el año 2012 y no ha causado ninguna tensión o crisis de seguridad regional en el llamado cono sur de las Américas.
Además, es importante tener en cuenta que una estrategia política apropiada y exitosa no se logra con especulaciones alarmistas, sino con valoraciones realistas y ponderadas del verdadero sentido y propósito de los eventos nacionales e internacionales.