El Consejo Supremo Electoral del régimen convocó a elecciones regionales en el Caribe Norte y Sur de Nicaragua para el 3 de marzo de 2024. Tales elecciones serán para elegir, o más bien para designar, a los 45 miembros que integran cada Consejo Regional y que aparentemente gobiernan las dos Regiones Autónomas del Caribe.
Las elecciones son muy importantes donde hay democracia y por lo tanto los ciudadanos eligen de verdad a las personas que los gobiernan. El sentido de las elecciones radica en que en toda sociedad políticamente organizada alguien o algunos tienen que gobernar. Pero los que gobiernen tienen que hacerlo legítimamente, o sea tener el derecho que emana de la voluntad mayoritaria del pueblo que se manifiesta en elecciones competitivas, con la participación de los diversos partidos que representan el pluralismo ideológico y político de la sociedad.
Eso significa que quienes mandan o gobiernan sin ser elegidos de manera libre y voluntaria por los ciudadanos, ni son escogidos entre diversas opciones partidistas, son usurpadores del poder, gobiernan de hecho y no de derecho por más que tengan los medios para hacerlo y la fuerza para imponerse.
Esto puede parecer una obviedad, pero es necesario decir que las elecciones son la base de la democracia; la cual no se limita a las prácticas electorales, pero sin elecciones libres no puede haber un gobierno que merezca ser llamado democrático y legítimo.
Desafortunadamente en Nicaragua no hay democracia en la actualidad. En la práctica no se reconoce el derecho de participación política, aunque está consignado en la Constitución y el régimen convoca a elecciones. En el caso de las regiones autónomas del Caribe, el único partido político independiente que representa a las minorías étnicas, que es Yatama, fue ilegalizado en octubre de este año y sus principales líderes están en la cárcel.
Los expertos electorales internacionales Dieter Nohlen y Mario Fernández Baeza señalan en un estudio de su autoría común, que las elecciones “son la fuente de legitimación tanto del sistema político como de sus líderes o dirigentes”. Sin embargo reconocen que no todas las elecciones son democráticas, que también las hay semicompetitivas e incluso no competitivas del todo. Las semicompetitivas son las que se hacen en los sistemas políticos autoritarios, en los cuales además del partido hegemónico existen otros que participan en las elecciones, pero sin derecho ni posibilidad de optar al poder. Y las no competitivas son las de países totalitarios, como Cuba, donde solo existe el partido comunista que ejerce siempre el poder y las elecciones son una formalidad y un instrumento de la dominación política y social.
Se podría decir, entonces, que en materia electoral el sistema político de Nicaragua es del género no competitivo, pues el partido hegemónico FSLN admite la existencia de algunos minúsculos partidos subordinados, los cuales participan en las simulaciones electorales a cambio de unos cuantos cargos públicos remunerados, pero sin capacidad de tomar decisiones de poder.
Y por tanto las elecciones de las regiones autónomas del Caribe, convocadas para marzo, no van a cambiar nada en la relación de poder regional y mucho menos nacional.