La esposa y cogobernante del dictador Daniel Ortega, Rosario Murillo, dedicó este 12 de diciembre un mensaje por la celebración a la Virgen de Guadalupe, que a la vez usó para descalificar a los sacerdotes de la Iglesia católica, a quienes una vez más llamó «representantes del demonio», «corruptos», «pervertidos».
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Murillo entrelazó su mensaje a la Guadalupana con su habitual discurso de odio contra opositores y sacerdotes. «Cuánto la hemos implorado en los momentos duros, cuando nos azotaba el golpismo, el terrorismo, la criminalidad, el odio, cómo no la invocamos…», manifestó Murillo en su comunicación habitual por los medios oficiales.
Dijo también que «es bueno recordarlo hoy, cuando suena la pólvora en todas partes, festejando a nuestra madre, la emperatriz de América, Virgen de Guadalupe y decirle, en nombre del amor de madre, de nuestra Virgen de Guadalupe, con odio nunca más, con odio solo se destruye y con odio solo se llena el corazón de resentimiento y de malos sentimientos, de perversión».
«Es que realmente hubo perversión, malignidad, aquí estuvo la caldera del diablo, y sabemos donde estaba y luego qué cinismo, había que hacer un exorcismo… Cómo podemos creerles nada a los representantes del demonio y cómo se atrevieron a blasfemar, una blasfemia, una sacrilegio, alterar el orden de las cosas y hacerlo en nombre de Dios», manifestó en otra parte de su discurso.
Menosprecia papel de los sacerdotes
La también vocera de la dictadura menospreció el papel espiritual de los sacerdotes católicos y los llamó «corruptos y pervertidos».
«Nos dolió que lo hicieran en nombre de Dios, porque golpearon la fe que en Nicaragua se construye y se traslada, muchos de nosotros fuimos perdiendo la fe y sobre todo en quienes se proclamaban intercesores, intermediarios. Quién ha dicho eso: que en la relación con el Padre Celestial, con el Espíritu Santo, con Cristo Redentor, con nuestra madre María necesitamos a un intermediario y menos un intermediario corrupto, pervertido. Cuántas aberraciones las que conocimos», agregó Murillo.
Ortega en guerra contra la Iglesia católica
En los últimos años, Ortega y su esposa Murillo han radicalizado sus ataques contra la Iglesia católica, encarcelando sacerdotes y prohibiendo todas las actividades religiosas fuera de los templos. Particularmente este año en Semana Santa la Policía persiguió a los participantes de las procesiones tradicionales, entre estas, la recreación de la Pasión de Cristo.
Actualmente la dictadura mantiene preso al obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, uno de los sacerdotes más críticos que resistió los ataques dentro del país hasta su encarcelación en agosto de 2022. Fue sentenciado a 26 años de cárcel por negarse a ser desterrado de Nicaragua, como hicieron con otros presos políticos.
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La guerra de la dictadura de Ortega contra la Iglesia católica lo llevó a suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano, tras una crítica del papa Francisco por la detención de sacerdotes en Nicaragua.