El amor a la patria y las oraciones por un mejor porvenir para Nicaragua fueron parte de las intenciones durante la celebración de la Inmaculada Concepción de María, en la parroquia Santa Juliana de Palm Beach, Florida, que fue presidida por el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez.
“De alguna manera quienes estamos fuera del país, en el exilio, nos sentimos unidos espiritualmente a través de la experiencia del amor a la Virgen en la fiesta de la Gritería, es algo que lo llevamos en el corazón, forma parte de la cultura y del ser nicaragüense, además del patrimonio de fe de la Iglesia católica”, comentó el obispo en entrevista con LA PRENSA.
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Tras concluir la misa dijo estar emocionado al ver la imagen de la Purísima junto a la Bandera de Nicaragua.
Delito ondear la bandera azul y blanco
“Tal vez ustedes no lo pueden creer, pero este momento en Nicaragua es tal el terror que ha impuesto una feroz dictadura que es un delito sacar afuera, en la mano, la bandera azul y blanco de la patria, y hoy me da gusto verla aquí a la orilla de la Virgen, los dos grandes símbolos de Nicaragua, la Purísima y la bandera azul y blanco que en Nicaragua se ha vuelto un delito ondearla”, explicó a los presentes en el templo.
El obispo reiteró su invitación al pueblo de Nicaragua a confiar en el Señor, y no perder la esperanza. “A que no se acostumbren a situaciones que no debemos nunca aceptar y no dejen de soñar y hacer todos los esfuerzos posibles por tener una sociedad nueva, basada en la justicia, la libertad, la paz y el pueblo de Nicaragua tiene la capacidad de lograr un cambio de ese tipo”, comentó.

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Al ser consultado respecto al aniversario de ordenación sacerdotal de monseñor Rolando Álvarez, el 7 de diciembre, el obispo lamentó que el religioso esté detenido injustamente y pidió a la Virgen que “le dé fortaleza, le dé salud, le sostenga su esperanza y que muy pronto esté libre incondicionalmente, porque es inocente”.
Primera celebración de la Purísima
Esta actividad religiosa en Santa Juliana es la primera vez que se realiza en esa comunidad. Fue iniciativa de feligreses nicaragüenses residentes en Palm Beach.
“Nosotros los jueves tenemos una misa en español y esta idea empezó cuando solo queríamos entrar con la bandera en una misa normal, luego esto se fue empezando a hacer una bola de nieve y aquí tiene (los resultados)”, explicó Guillermo Pérez.
“Queríamos que el padre rezara por la Iglesia en Nicaragua, para pedir por todos los obispos y los curas que estén en la prisión para que salgan y he estado orando por nueve meses para que esto se mejore”, comentó el feligrés.
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Por su parte, Julia Hodgson, otra feligresa de la parroquia, se mostró emocionada por que se haya retomado esta festividad nicaragüense y agradeció que el obispo Báez haya podido acompañarles con alegría.
En esta misma línea el párroco Ducasse François, dijo que esta fiesta mariana “es una ocasión especial para seguir rezando por el pueblo de Nicaragua y por la patria “para que Dios en su amor infinito no solamente tenga piedad de nosotros, también abra los caminos para que tengamos la libertad, la libertad que trae todo bien y la alegría que encontramos en la Santísima Virgen María”.