El Informe PISA es un estudio que cada tres años realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para medir el rendimiento educativo de los alumnos de 15 años promedio, en matemáticas, ciencias y lectura.
PISA es el acrónimo de Programme for International Student Assessment, en español Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes. El estudio tiene nivel mundial, pero solo se realiza en aquellos países cuyas autoridades lo solicitan y ponen a disposición del programa la información correspondiente.
El objetivo no es evaluar al alumno, sino al sistema en el que está siendo educado, para ofrecer datos ciertos y comparables que posibiliten a los países mejorar sus políticas de educación y sus resultados.
El más reciente estudio de PISA fue dado a conocer esta semana y en él se constata que ha habido un bajón global en el rendimiento de los escolares, atribuido “al innegable impacto en el bienestar socioemocional del alumnado” que tuvo la pandemia del covid.
Según el informe, “la actitud de los alumnos en relación al aprendizaje durante este tiempo fue positiva”, pero la falta de interacción presencial con el profesorado “ha podido influir en que una proporción elevada de estudiantes no sintiera la motivación suficiente por el aprendizaje”.
Desde que se comenzó a hacer el estudio de PISA, en el año 2000, los países más desarrollados han ocupado los lugares más altos del ranking o clasificación de mayor a menor de las tres áreas que se investigan. Lo cual es comprensible, lo mismo que el dato de que en América Latina los mejor valorados son Uruguay, Chile y Costa Rica, principalmente.
Nicaragua no aparece en el Informe PISA porque las autoridades de este país no solicitan participar. No les interesa, seguramente porque mostrarían su incapacidad o falta de voluntad para mejorar la educación de la juventud nicaragüense.
Al respecto recordamos que en una información publicada el 18 de enero de 2016 en LA PRENSA, se indicó que de hacerse en Nicaragua el estudio de PISA “los resultados serían devastadores”. En aquella ocasión el reconocido educador Rafael Lucio Gil, quien era el director del Instituto de Educación de la UCA, dijo lo siguiente: “PISA es una prueba de saber pensar, saber razonar, no tanto de tener muchos conocimientos, pero sí tener capacidades desarrolladas y nuestros sistemas educativos (…) se distinguen por no preparar nada en ese aspecto de desarrollar competencias de razonamiento”.
Esa deplorable situación ha empeorado en los últimos años. La educación pública en Nicaragua ha terminado de perder la poca calidad que se pudo lograr en los años de la democracia, de 1990 a 2006. Ahora en las escuelas del Estado no se enseña a los alumnos para que puedan ser ciudadanos conscientes, personas que piensan y disciernen con criterio propio.
Por el contrario, se les deforma deliberadamente para que sean “borregos de desfile”, como dijera en 1955 el insigne poeta nicaragüense Salomón de la Selva en su magnífico poema patriótico, Pueblo, no plebe.