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Sistema bancario se acerca a su máximo histórico de cartera de crédito en córdobas de 2018

El sistema bancario nacional también reporta un aumento sustancial en los depósitos del público rebasando el nivel observado antes del 2018.

Después de cinco años de recuperación, en medio de una profunda incertidumbre política tras el estallido de la crisis sociopolítica en el 2018, el Sistema Financiero nacional, compuesto principalmente por bancos, se acercó en septiembre a su hasta ahora saldo histórico en la cartera bruta de crédito en moneda nacional reportado en abril de hace cinco años, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Hasta septiembre, el saldo de cartera crediticia ascendió a 169,034.2 millones de córdobas, bastante próximo a los 172,613.7 millones de córdobas en abril del 2018, lo que refleja la lenta recuperación de la actividad crediticia del Sistema Financiero, golpeado por la creciente incertidumbre.

En contraposición, la banca ya superó los depósitos fugados durante ese mismo periodo que derivó en tres años de recesión económica. Hasta septiembre los depósitos en moneda nacional sumaron 63,708.6 millones de córdobas, mientras que en abril eran 42,913.6 millones de córdobas.

En tanto, los depósitos en moneda extranjera en poder de los bancos, especialmente dólares, hasta septiembre sumaron el equivalente a 146,100.6 millones de córdobas, por encima de los 124,647.2 millones en abril de hace cinco años.

Es decir que pese a que los bancos han conseguido aumentar en 42,248.4 millones de córdobas su saldo total en depósitos del público, el saldo de cartera crediticia aún no rebasa su máximo histórico de hace cinco año, lo que confirma que el público recobró más rápido la confianza en el Sistema Financiero, que este en los agentes económicos.

Las recomendaciones del FMI

Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en una visita reciente reconoció que «aunque los bancos están bien capitalizados y tienen liquidez, la resiliencia del sector financiero podría fortalecerse aún más».

Al respecto indicó que «los depósitos bancarios siguen creciendo, superando su nivel anterior a la crisis (medido en córdobas), mientras que el crédito al sector privado también está creciendo sólidamente».

Además destacó que «los préstamos en mora han disminuido hasta el 1.2 por ciento a finales de septiembre de 2023. El nivel de activos estresados también disminuyó con la mejora de la actividad económica, pero sigue siendo significativo (7.9 por ciento)».

Por tal razón, recomendó «aumentar el nivel de provisiones de los activos estresados y apoya los esfuerzos de las autoridades para garantizar que se mantengan prácticas crediticias sólidas activando colchones anticíclicos, cuando sea necesario, y aumentando los pagos mínimos requeridos para las tarjetas de crédito».

También animó a las autoridades a alinear el marco de preparación ante crisis con las mejores prácticas internacionales, a obtener información completa y a ampliar el perímetro de supervisión prudencial de las cooperativas de ahorro y crédito, iniciando su supervisión, en caso de que sea necesario, dando prioridad a las más grandes.

«Las autoridades también deben seguir vigilando los riesgos cambiarios y reforzar las medidas de mitigación de riesgos», enfatizó.

El desafío del sector

En un análisis regional, la calificadora de riesgo S&P pronosticó que el sistema bancario regional continuará afrontando desafíos el próximo año, especialmente con lo relacionado a un menor crecimiento económico de las economías.

En el reporte, donde no se incorporó a Nicaragua pero sí a los países de Centroamérica, la agencia indicó que el sector bancario de América Latina hasta ahora continúa batallando con «tasas de interés altas durante más tiempo, débil crecimiento económico debido a la incertidumbre política y debilidad del sector inmobiliario. Nuestro escenario base considera que el 49 por ciento de las calificaciones se mantendrían estables, a pesar de estos riesgos. El sector bancario de América Latina tiene baja dependencia del financiamiento internacional y cuenta con sólidos niveles de liquidez, factores esenciales para la estabilidad de las calificaciones».

«Los bancos afrontarán obstáculos e incertidumbres. Las débiles perspectivas económicas pondrán a prueba a los bancos, junto con un bajo crecimiento del crédito en medio de altas tasas de interés, aunque disminuyendo, y la incertidumbre política», pronosticó la agencia.

Y añadió: «Anticipamos que la mayoría de las calificaciones bancarias seguirán siendo resilientes frente a estos riesgos clave, a menos que se intensifiquen materialmente o se arraiguen más. La rentabilidad continuará moderándose debido al deterioro de la calidad de los activos que obligará a que los bancos continúen fortaleciendo sus niveles de provisiones». Esto último está en línea con las recomendaciones que el FMI le hizo a Nicaragua.

Economía bancos de Nicaragua archivo

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