El crecimiento económico pregonado por el régimen de Daniel Ortega y que se habría acelerado en la segunda mitad de este año, continúa sin generar plaza de empleos formales que ayuden a las finanzas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que acumula más de seis meses de reducción y estancamiento en la afiliación.
Hasta septiembre de este año, el INSS reportó 785,187 asegurados, menor que en el mes anterior cuando habían contabilizado 786,272 y lejos del máximo observado en lo que va del periodo en ejercicio, que fue en marzo cuando se tuvo registro de 799,721 trabajadores activos.
Desde el cierre del primer trimestre de este año, el INSS ha perdido 14,534 afiliados, pese a que el Gobierno asegura que en el primer semestre la economía se expandió 3.8 por ciento y el Índice de la Actividad Económica en el acumulado a julio es de 4.1 por ciento.
Tal es el discurso optimista del Gobierno que en semanas recientes el Banco Central (BCN) anunció un aumento en sus expectativas de crecimiento económico este año. «El escenario macroeconómico se perfila positivo, sustentado en el comportamiento de un conjunto de variables (PIB, IMAE, exportaciones, recaudación, crédito, remesas, turismo, entre otras), así como la evolución positiva de los principales socios comerciales del país», cita.
Es por ello que el «BCN aumentó el rango de crecimiento esperado del Producto Interno Bruto (PIB) de 2023 a 3.0 – 4.0 por ciento, de 2.5 – 3.5 por ciento previamente, sustentado en la trayectoria de estabilización del crecimiento que se ha venido observando a través de los últimos datos del PIB trimestral y del IMAE a julio, impulsada por la fortaleza que ha acumulado la dinámica del sector de servicios».
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Sin embargo, los mismos números oficiales muestran que si se compara la base de afiliados al INSS hasta septiembre con respecto a diciembre pasado, la economía solo ha podido generar 1,803 plazas formales, un ritmo insuficiente para poder recuperar los más de 200 mil empleos que se destruyeron desde el 2018, tras la represión estatal contra la población, que derivó en una crisis económica y por ende una recesión de tres años.
De hecho, en el último año, en medio del supuesto crecimiento económico que arrojan los números oficiales, el INSS apenas pasó de 782,466 afiliados en septiembre del año pasado a 785,187 en el periodo actual, es decir se han añadido al instituto solo 2,721 empleos.
Ante esta situación, el Banco Central intenta justificar la poca generación de empleos a desajustes provocado por la pandemia en el 2020.
«En lo que respecta al empleo, se prevé que en 2023 continúe estable, con una tasa de desempleo de entre 3.0 – 3.5 por ciento, y que gradualmente vayan desapareciendo los desajustes del mercado laboral originados por la pandemia, en particular los desequilibrios entre oferta y demanda laboral que se han expresado en una reducción de la participación laboral», se señala en el reporte de perspectivas de cierre de año del BCN publicado este mes.
El comportamiento de las principales actividades
El sector que agrupa servicios comunales, sociales y personales, que es el bolsón de afiliados más grande del INSS, hasta septiembre tenía 274,394 trabajadores, un poco más que los 267,870 en diciembre del año pasado.
Por su parte, la industria manufacturera tenía 170,256 afiliados, superior a los 173,405 en diciembre y los 180,560 en septiembre del año pasado.
El comercio, que es el tercer bolsón más grande de la entidad, hasta septiembre tenía 128,413 afiliados, un poco más que los 121,101 en diciembre.
Y si bien el sector financiero pasó de 75,500 asegurados en diciembre pasado a 77,846 en septiembre de este año, ese número de afiliados es bastante similar a los 75,703 en igual mes del 2022.
Uno de los sectores que reporta pérdida en la creación de empleos formales son las actividades relacionadas con la agricultura, el cual hasta septiembre acumula 57,468 afiliados, menos que los 69,250 en diciembre y los 58,219 en igual mes del año pasado.
Minas y cantera en septiembre tenía a 5,812 y en diciembre 5,503. Es decir que pese a los buenos precios internacionales del oro, la actividad se ha visto restrictiva en su capacidad de contratación de personal en los últimos nueve meses.
Luego de una reducción de su afilición en septiembre con respecto a agosto de este año, la construcción cerró con 25,063, un poco más que en diciembre (22,497) e igual mes del año pasado (23,751).
Transporte, almacenamiento y comunicaciones tenìa hasta septiembre 37,652 afiliados, un poco más que los 40,138 en diciembre y los 39,420 en igual mes del año pasado.
Y finalmente Electricidad, gas y agua hasta el noveno mes del año tenía afiliados 8,283 trabajadores, bastante similar a los 8,120 en diciembre y los 8,114 en igual mes del año pasado.
Cabe mencionar que si bien todas las actividades hasta septiembre de este año tenían más afiliados respecto a diciembre e igual mes del 2022, lo cierto es que han perdido asegurados si se comparan con marzo de este año cuando la entidad alcanzó su máximo de empleados contribuyendo a las finanzas del INSS.