El sacerdote jesuita salvadoreño-español, José María Tojeira, quien es vocero de la Compañía de Jesús para Nicaragua, ha opinado que monseñor Rolando Álvarez Lagos debería ser nombrado cardenal de la Iglesia católica.
El padre Tojeira dijo eso en una entrevista con el periodista Carlos Fernando Chamorro, publicada en Confidencial el sábado 21 de octubre.
No cabe duda de que el obispo de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, encarcelado desde hace más de 14 meses y condenado injustamente a más de 26 años de prisión, merece ese nombramiento.
De hecho, antes de que el papa Francisco anunciara el 30 de septiembre recién pasado el nombramiento de 21 nuevos cardenales distribuidos en distintas regiones del mundo, muchos nicaragüenses católicos tenían la esperanza y oraban para que monseñor Rolando Álvarez fuera incluido entre ellos. Pero lamentablemente el papa no lo incluyó, probablemente ni siquiera consideró su nombre.
El nombramiento de los nuevos cardenales es una prerrogativa del papa, según lo establece el artículo 351 del Código Canónico, que es el conjunto de las normas jurídicas que regulan la organización y funcionamiento de la Iglesia. Sin embargo, para ser efectivos los nombramientos, los nuevos cardenales deben ser anunciados en presencia del Colegio Cardenalicio, integrado por todos los cardenales de la Iglesia y el cual es el que elige de entre sus miembros al nuevo papa, cuando la silla del Romano Pontífice está vacante.
Cabe señalar que el papa puede nombrar in pectore a un cardenal, lo cual significa que se reserva su nombre, pero el nombramiento solo es efectivo cuando lo anuncia ante el Colegio Cardenalicio.
El nombramiento in pectore es una rara excepción que el papa puede usar generalmente por un motivo político, por ejemplo, cuando el nombrado es obispo en un país donde la Iglesia es perseguida y dar a conocer su nombre lo expondría al peligro de mayor represión. Obviamente, este no sería el caso de monseñor Rolando cuya designación cardenalicia sería más bien como un reconocimiento público a su sacrificio.
Se podría pensar que siendo el padre Tojeira miembro de la Compañía de Jesús, igual que el papa Francisco, su opinión sobre el obispo Álvarez podría tener eco en el Romano Pontífice. Pero la Iglesia católica no funciona así. De allí que el padre Tojeira no haya propuesto el nombramiento cardenalicio del obispo Álvarez de Nicaragua, solo ha opinado públicamente que “para reconocer el valor de este hombre deberían nombrarle cardenal, que es una de las distinciones más importantes que tiene la Iglesia”.
A nuestro parecer, el padre Tojeira tiene razón y ojalá que su opinión fuera escuchada por el papa Francisco. Sin embargo, si así fuese habría que esperar hasta una nueva reunión del Colegio Cardenalicio, pues un nombramiento in pectore no sería suficiente porque quedaría en el anonimato. En este caso el nombramiento tendría que ser público y efectivo inmediatamente, de acuerdo con el Código Canónico antes citado.
El hecho de que en Nicaragua ya hay un cardenal, y que solo haya uno en cada país centroamericano, no impide que el papa pueda nombrar otro cardenal nicaragüense. Lo cual sería muy importante no solo para la persona de monseñor Álvarez, sino para la Iglesia católica nicaragüense en general.
Sin embargo, siendo realistas debemos decir que es poco probable que eso pueda ocurrir.