El obispo Álvarez y el Premio Sájarov

Tanto en la Nicaragua de adentro como en la de afuera (la del exilio y la diáspora) había un gran deseo de que el Premio Sájarov de la Libertad de Conciencia de 2023 le fuese otorgado al obispo preso político y de conciencia monseñor Rolando Álvarez Lagos.

Este premio es el más importante en su género después del Nobel de la Paz. Lo concede anualmente el Parlamento Europeo y la singular expectativa nicaragüense era porque entre las tres candidaturas con mayor posibilidad de obtenerlo en este año estaba en segundo lugar el binomio integrado por el obispo mártir de Nicaragua y la defensora de derechos humanos, doctora Vilma Núñez de Escorcia.

Finalmente el Premio Sájarov 2023 le fue concedido a Mahsa Amini —la joven iraní que fue asesinada en una cárcel de Irán el 16 de septiembre de 2022, por reivindicar sus derechos— junto con el movimiento Mujer, Vida y Libertad, que lucha por la libertad y la dignidad de las mujeres iraníes.

 El pasado jueves 19 de octubre, al anunciar el otorgamiento del Premio Sájarov 2023 la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, expresó que «el brutal asesinato de Mahsa Amini se ha convertido en un momento crucial. Ha activado un movimiento liderado por mujeres que está siendo histórico. El mundo ha oído el grito de ‘Mujer, Vida y Libertad’, que se ha convertido en un lema para los que defienden la igualdad, la dignidad y la libertad en Irán».

Ciertamente, ha sido una decisión muy acertada del Parlamento Europeo conceder el Premio Sájarov a las mujeres de Irán subyugadas por una tiranía teocrática medieval. Pero de monseñor Rolando Álvarez —que también tiene méritos para recibir ese premio, lo mismo que el Nobel de la Paz— no se puede decir que lo ha perdido. Esto no es como una competencia deportiva o de cualquier otra naturaleza, en la que necesariamente hay ganadores y perdedores.

Para el Premio Sájarov nadie presenta su candidatura. Los candidatos, personas e instituciones, son seleccionados de acuerdo con sus méritos relevantes y nominados por los miembros del Parlamento Europeo y  personalidades y organizaciones de mucho prestigio internacional. Y es otorgado por una especie de tribunal que escoge entre varias nominaciones, todas las cuales merecen el premio pero es lógico que solo a una le puede ser concedido.

De manera que el solo hecho de que monseñor Álvarez fuera nominado al Premio Sájarov y estuviera en la segunda de las tres primeras nominaciones, ha sido un gran triunfo de la causa que él representa y por la cual está siendo martirizado: la libertad religiosa y el respeto incondicional a los derechos humanos de todos los nicaragüenses.

Encerrado monseñor Rolando Álvarez en un lóbrego calabozo de castigo a su integridad religiosa y moral, su emblemática imagen se ha agigantado más, si cabe, en el corazón del pueblo católico nicaragüense y en la conciencia ética de la gente de buena voluntad en todo el mundo.

Y se ha fortalecido la justa demanda de su libertad incondicional y la restitución de todos sus derechos civiles y religiosos.

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