La expresidenta democrática de Nicaragua, doña Violeta Barrios de Chamorro, fue trasladada a Costa Rica el martes 17 de octubre, un día antes de que cumpliera 94 años de edad.
Doña Violeta permanece en cama, dependiendo de cuidados especiales desde octubre de 2018 cuando sufrió un accidente cerebrovascular. Pasado cinco años su familia decidió trasladarla a Costa Rica, donde se le puede asegurar mejor la continuación de la atención compleja que necesita.
Como se sabe, la familia Chamorro Barrios está mayoritariamente ausente de Nicaragua. Tres de los cuatro hijos de doña Violeta y del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (q.e.p.d.) viven fuera de Nicaragua, en el exilio, desterrados y despojados de su nacionalidad nicaragüense.
Se podría decir que por las circunstancias doña Violeta ha sido llevada a una especie de exilio no obligado, en otro país donde todos sus hijos podrán estar a su lado prodigándole su amor filial.
Mucho tiempo antes, en 1957, doña Violeta fue exiliada política también en Costa Rica, cuando era una joven de 28 años de edad y apenas 7 de casada con el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Su esposo fue encarcelado en septiembre de 1956, cuando ocurrió el asesinato del dictador Anastasio Somoza García. El doctor Chamorro Cardenal fue llevado a prisión y torturado a pesar de que no estuvo involucrado en aquel magnicidio, pues aunque era un ferviente opositor, sus principios religiosos y sus valores morales cristianos le prohibían involucrarse en el asesinato de cualquier ser humano, así fuese un tirano.
Después de seis meses en la cárcel el doctor Chamorro Cardenal fue confinado a San Carlos, en el departamento de Río San Juan, fronterizo con Costa Rica. De allí el director del Diario LA PRENSA, acompañado por su esposa Violeta, se fugó en abril de 1957 a Costa Rica donde inmediatamente les concedieron el asilo político.
El doctor Chamorro Cardenal narra en su libro Estirpe sangrienta: Los Somoza, las peripecias de la huida hacia Costa Rica, navegando el río San Juan y uno de sus afluentes en un pequeño bote conducido por un baquiano que los llevó hasta el poblado costarricense de Los Chiles. Luego volaron en un avión hasta San José de Costa Rica donde se establecieron como exiliados políticos.
“Nicaragua quedaba atrás —escribió el doctor Chamorro Cardenal en aquella obra testimonial—, envuelta en su tragedia dinástica; la herencia desgraciada de un hombre cerrado contra las libertades y abierto como garra para apoderarse de todas las riquezas…”
Eso ocurría en 1957 y fue escrito en 1958, hace 65 años. Pero Nicaragua sigue igual porque aquí la historia se repite, y no como farsa lo que la primera vez fue tragedia sino que trágicamente siempre. Y hasta peor la repetición.
Sin embargo, “Nicaragua volverá a ser república” escribió el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, esposo de doña Violeta, en aquel libro que narra acontecimientos de otra época, pero asombrosamente parece describir una actual y sombría realidad.