Tres puntos sobre la cuarta entrega del informe sobre la situación de la Iglesia

La abogada investigadora Martha Patricia Molina presentó el miércoles 4 de octubre la cuarta entrega de su muy bien documentado informe Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?, en el cual documenta los múltiples actos de represión estatal que viene sufriendo la Iglesia católica de Nicaragua desde abril de 2018.

Sobre los casos nuevos y anteriores mencionados en el informe de la doctora Molina han informado bastante LA PRENSA y los demás medios informativos independientes de Nicaragua, así como la prensa internacional que se interesa por la situación de este país.

De manera que lo que queremos —además de reiterar nuestra admiración por el esfuerzo de la abogada Molina para registrar minuciosamente los padecimientos de la Iglesia a la que pertenece la mayoría de la población nicaragüense—, es destacar brevemente  tres puntos que nos parecen novedosos.

Primero, el prólogo del informe redactado por el eminente sacerdote jesuita José María Tojeira, de origen español, pero naturalizado salvadoreño y radicado en Centroamérica desde 1969. El padre Tojeira es un sabio religioso que entre otras responsabilidades de servicio ha sido provincial de los jesuitas para Centroamérica y rector de la UCA de El Salvador. Y actualmente es el vocero de la Compañía de Jesús para el caso de Nicaragua, donde la UCA fue clausurada y confiscada recientemente por el Estado.

El padre Tojeira evoca en su prólogo las palabras de San Agustín acerca de que “la Iglesia va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios”. Nada mejor que esa frase para explicar que la Iglesia sufre en el desempeño de su misión, pero es consolada por el Creador que le da la fuerza espiritual y moral necesaria para soportar y, a la larga, vencer a quienes la persiguen y en vano la quieren liquidar.

El segundo aspecto novedoso del informe de la doctora Molina en su cuarta entrega es que incluye los ataques del Estado contra iglesias evangélicas que no están sometidas al poder político. Esta inclusión es muy importante, porque demuestra que siendo la Iglesia católica la víctima principal, la fobia y persecución es contra la religión en general.

En tercer lugar, decir que ya no cabe seguir manejando como una interrogación el tema de la Iglesia perseguida, puesto que los datos del informe demuestran categóricamente que es una realidad la persecución contra la Iglesia católica y la religión cristiana en general.

La  persecución religiosa ocurre en más de 50 países del mundo, según informes internacionales, por lo menos 360 millones de cristianos sufren represión por causa de su fe. En algunos lugares es por la intolerancia de otras religiones que son oficiales del Estado. Pero en otros es por motivos  políticos e ideológicos, como castigo a las iglesias porque amparan a los perseguidos y también por una pulsión antirreligiosa de los gobernantes.

El organismo internacional no gubernamental Puertas Abiertas —que informa sobre las persecuciones religiosas, las denuncia y promueve la solidaridad con los cristianos perseguidos— incluye a Nicaragua entre los países donde se les persigue precisamente por motivos políticos e ideológicos.

 Y cabe mencionar que a la cabeza de esos países figura el Estado comunista de Corea del Norte, cuyo régimen se identifica como hermano del de Nicaragua.

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