La tabla de salvación de las remesas familiares

LA PRENSA informó (el sábado 30 de septiembre) que hasta agosto del presente año habían ingresado al país unos 2,500 millones de dólares en remesas familiares. Y agrega la información que, según las estimaciones oficiales, al finalizar el 2023 habrán ingresado unos 4,800 millones de dólares por ese concepto.

 Semejante cantidad de dinero representará más de la mitad del total de lo que se espera obtenga el país en este año por las exportaciones totales, incluyendo las de zona franca; y será cuatro veces más que los 600 millones de dólares que se obtendrán por ingresos de la industria turística.

La información es oficial, ha sido suministrada por el Banco Central de Nicaragua (BCN). De ella se deduce que de cada 100 dólares que ingresan a Nicaragua, 83 proceden de Estados Unidos (EE.UU.) Sin embargo, el régimen mantiene sistemáticamente un anacrónico discurso hostil contra EE.UU., al mismo tiempo que está sacando a Nicaragua de la esfera de relaciones con Occidente para  insertarla en la órbita de Rusia y China, de las que es muy poco el beneficio que se recibe y muy poco también lo que se espera recibir en el corto y mediano plazo.

La verdad es que no hay comparación entre la conveniencia económica de mantener y más bien fortalecer las relaciones con EE.UU., Europa y el mundo democrático en general, y el afán de someter al país a la  dependencia de China y Rusia solo por afinidad ideológica.

En cuanto a las remesas familiares, según algunos analistas y activistas mediáticos de la oposición política y social que se mueve en el exilio, sirven para fortalecer económicamente al régimen y ayudarle a sostenerse en el poder. Y con base en tal razonamiento sugieren o piden a la comunidad democrática internacional que extienda las sanciones contra el régimen a la esfera económica, incluyendo las remesas familiares.

Pero estas no son parte de ninguna cooperación internacional ni financiamiento externo al régimen. Se trata de dinero de nicaragüenses que viven y trabajan en otros países y lo envían para ayudar a sus familias que sobreviven con ese aporte económico.

Se conoce que en el año 2022 más de 800 mil familias nicaragüenses sobrevivieron gracias a las remesas familiares. Así lo informó al medio Despacho 505 el politólogo nicaragüense  Manuel Orozco, director del Programa de Migración, Remesas y Desarrollo de la ONG Diálogo Interamericano. Orozco agregó que en este año son más de 850 mil hogares los que están sobreviviendo por el respaldo de las remesas que reciben. Lo cual significa que del más o menos un millón seiscientas mil familias que hay en Nicaragua, más de la mitad dependen de las remesas para subsistir en las precarias condiciones socioeconómicas del país.

Entonces, ¿con qué corazón, o razón, se puede pedir a los gobiernos de EE.UU. y otros países que bloqueen o restrinjan las remesas?

Se dice que de esa manera la comunidad internacional sancionaría económicamente y de manera directa al régimen de Nicaragua, no solo individualmente a sus funcionarios como ha sido hasta ahora. Pero la verdad es que los castigados serían los receptores de las remesas, que son las masas de nicaragüenses necesitados y oprimidos.

Pero por fortuna para ellos, no parece probable que la comunidad democrática internacional atienda las sugerencias o peticiones de afectar las remesas familiares de los nicaragüenses.

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