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relaciones diplomáticas de Costa Rica y Nicaragua

¿Qué está pasando con las relaciones diplomáticas entre Costa Rica y Nicaragua?

Los países mantienen en sus embajadas a encargados de negocios. Expertos afirman que esto "evidencia un descontento"

Ya han pasado cinco años y tres meses desde que Costa Rica no tiene embajador en Nicaragua, y en su lugar ha mantenido la figura de encargado de negocios. La medida también fue adoptada por Managua en julio de 2022. Expertos en relaciones internacionales costarricenses y exembajadores nicaragüenses afirman que esto “evidencia un descontento” entre Nicaragua y el país vecino.

Aunque las relaciones diplomáticas entre ambos países no están en el más alto nivel, Costa Rica, bajo la actual administración de Rodrigo Chaves, no condenó ante la 78 Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada del 19 al 26 de septiembre en Nueva York, las violaciones de derechos humanos del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua, criticaron las fuentes consultadas por LA PRENSA.

Lea además: La política exterior de Ortega: la diplomacia como herramienta dictatorial

El experto en derecho internacional, temas de integración y catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), Carlos Murillo Zamora, opinó que “la Cancillería en este gobierno no tiene una clara posición sobre Nicaragua y sobre el régimen, de alguna medida, porque más allá del discurso del canciller (Arnoldo André Tinoco) en Naciones Unidas que mantiene una línea histórica de la política exterior de Costa Rica, en la práctica ha dejado de defender los valores y principios de esa política exterior, heredado desde el siglo XIX de una firme defensa de los derechos humanos, de la condena de las violación de los derechos humanos aun por regímenes de izquierda, de derecha, autoritarios, etc.. Esta administración no lo está haciendo porque no hay una clara hoja de ruta”.

La sede diplomática de Costa Rica en Managua la maneja un encargado de negocios, lo mismo que la misión de Nicaragua en San José, un rango menor en diplomacia. “Y así va a mantenerse a ese nivel bajo hasta que no surja algún problema serio y entonces en ese momento sí tomen la decisión de adoptar alguna posición firme, pero mientras tanto va a ser de ambigüedad, de altibajos y de no clarificar realmente cómo están manejando las cosas”, indicó Murillo.

El encargado de negocios de Costa Rica en Nicaragua es Óscar Julio Solís Rangel, licenciado en Derecho y Notario Público, con una Maestría de Derecho Internacional Económico.

Mientras Valdrack Jaentschke, una de las fichas más leales del régimen dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua (Minrex), es el ministro consejero con funciones consulares del cuerpo diplomático nicaragüense en Costa Rica.

La postura del presidente Rodrigo Chaves

En esa misma línea, el experto en Relaciones Internacionales Carlos Cascante Segura, catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), señaló que el gobierno de Rodrigo Chaves ha mantenido un pragmatismo en relación con Nicaragua, “evidentemente ha reducido la critica al gobierno de Nicaragua sin que esto implique aumentar la representación en Managua, ha jugado un equilibrio entonces entre prevenir problemas vinculados con el transporte de mercancías, a través de las fronteras, de mantener las relaciones económicas estables, sin avanzar en actos públicos de mejora de la relación oficial con Nicaragua”, planteó.

“En este aspecto (Chaves) ha preferido mantener un perfil bajo en las críticas frente a Nicaragua. Es un gobierno pragmático que le da a la parte económica comercial una prominencia sobre otros intereses en la política exterior”, añadió Cascante.

Por su parte el exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields, dijo que la situación actual de las embajadas “es un asunto de conveniencia de política interna para Costa Rica, porque es una manera de decir ‘tenemos relaciones con Ortega, pero no las estamos elevando a nivel de embajador’. Podría ser un escenario para enviar un mensaje: No está tan bien la relación”, con Ortega.

Lea también: Canciller Denis Moncada acusa a la ONU de ser un “organismo de servidumbre de las potencias”

McFields manifestó que la relación de Costa Rica con Nicaragua es compleja porque son vecinos y se necesitan mutuamente, “a pesar que el vecino que tenés es un vecino que no respeta las leyes nacionales e internacionales, es conflictivo, por lo que tratás de llevar la fiesta en paz”, señaló.

Ejemplo de ello, consideró McFields, fue “cuando en el preciso momento de la intervención del canciller de Costa Rica en su discurso central en la Asamblea 78 de Naciones Unidas, él no menciona en lo absoluto la brutalidad de Ortega, las confiscaciones, las violaciones a los derechos humanos. Esto te indica que quieren llevar la fiesta en paz con el vecino problemático”.

Relaciones al más bajo nivel

El analista político José Dávila Membreño, exembajador de Nicaragua en Alemania y Suiza durante el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, explicó que “el cargo o la responsabilidad de un encargado de negocio en una embajada no es un cargo permanente dentro de la misión diplomática, sino es más bien un cargo temporal que asume cualquier funcionario dentro de la embajada cuando el embajador se va de vacaciones, o está enfermo o por alguna razón va a salir a otra misión, deja a un encargado de negocios, que se vuelve en la práctica como el jefe de misión”.

Dávila indicó que cuando un país no nombra embajador en otro país, es por que algo no está bien en las relaciones diplomáticas entre esos dos países, y prefiere nombrar a un encargado de negocio o que uno suceda al otro, como una muestra de no estar interesado en tener un embajador, que es el representante plenipotenciario de un estado en otro.

En el caso de Costa Rica, Dávila dijo que “claramente se ve que no es por razones temporales que no está el embajador, sino que yo considero que hay una inconformidad de Costa Rica con Nicaragua, hay algo que no está optimo en las relaciones diplomáticas y mantienen un encargado de negocio como diciendo ‘no merece la forma en que te estás comportando que yo nombre un embajador extraordinario y plenipotenciario'”.

Murillo coincidió por separado en que mantener relaciones de bajo perfil con un encargado de negocios es una evidencia de que se está en descontento con algo. Sin embargo, señaló que “la cuestión es que el gobierno de Costa Rica con Rodrigo Chaves no tiene claro cómo se manejan las relaciones exteriores, incluso el canciller no tiene mayor experiencia”.

El experto costarricense sostuvo que históricamente la relación de Nicaragua y Costa Rica ha sido compleja y eso se evidencia en este momento. “Yo soy del criterio que Costa Rica debería de tener una posición más firme cuestionando las violaciones del régimen de Ortega y Murillo, y sin embargo, en la práctica a veces uno no sabe si favorecen algunas de esas acciones al no cuestionarlas. Es una situación bastante complicada como lo está manejando la cancillería (de Costa Rica) en este momento”, dijo el catedrático.

Por su parte Cascante agregó que los gobiernos mantengan encargados de negocios en ambos países, significa que tienen relaciones normales, pero con menos intensidad política que lo que tendrían con un embajador. Es decir, “la relación comercial sigue igual, la relación consular sigue igual, la relación de inversión sigue igual, pero es un símbolo de que políticamente ambos gobiernos, especialmente el de Costa Rica, no comparte políticamente lo que está ocurriendo en Managua”, dijo el también catedrático.

Costa Rica es el principal receptor del exilio nicaragüense y, actualmente, la mayoría de la sociedad civil y la oposición exiliada y desterrada por la dictadura se concentra en ese país.

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COMENTARIOS

  1. Hace 5 meses

    Costa Rica es la única verdadera democracia que existe en Centroamérica y por lo tanto tener una dictadura de extrema izquierda gobernando Nicaragua es una piedra en el zapato para Costa Rica puesto que sufre las consecuencias del terrorismo de estado del gobierno de Nicaragua: Miles de refugiados de orden económico, en su mayoria, y de orden político, en su minoria a los cuales hay que proveerles servicios públicos incrementando de esta forma los gastos anuales de la nación. Es otra forma utilizada por el criminal Frente Sandinista para minar la única democracia en Centroamérica: Costa Rica.

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