René «Ñato» Paredes en la década de los años sesenta cuando le viajaba la recta.

¿Por qué René «El Ñato» Paredes pudo haber sido el primer big leaguer nicaragüense?

Fue el Novato del Año en la Liga Profesional en su primera época, mientras ganaba la Triple Corona más adelante y hasta llegó a AAA

A Dennis Martínez le correspondió el honor de situar a Nicaragua en el mapa del beisbol en su más alto nivel, las Grandes Ligas, cuando debutó con los Orioles de Baltimore al final de la temporada de 1976, pero antes que el brillante lanzador granadino, una buena cantidad de nicas habían intentado sin éxito escalar el Monte Everest del juego de pelota.

Uno de los esfuerzos más serios fue desplegado por el leonés René “El Ñato” Paredes, a inicios de los años sesenta, pero a su formidable talento le faltó el acompañamiento de la madurez y visión de la vida. Así que, pese a su estupendo instrumental físico, el derecho del barrio Ermita de Dolores no pudo llegar la tierra prometida porque se rehusó.

Firmado por los Orioles en 1962, Paredes debutó ese mismo año en Clase A y terminó con 1-1 y 4.09 con 15 ponches en 11 innings, mientras se convertía en el Novato del Año en la Liga Profesional de Nicaragua de 1962-63, al concluir con 5-5 y 1.61, unas cifras notables si se toma en consideración la enorme presencia de talento extranjero en el circuito.

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Y tras registrar 4-5 y 3.26 en 102 episodios en las Ligas Menores en 1965, llegó a la cima en la liga rentada pinolera, al atrapar la triple corona del pitcheo con 13-5 y 1.92, más 132 ponches en 163.2 innings, pero ya no quería seguir en Estados Unidos y a pesar de que se fue, decidió regresar pronto y fue dejado libre por el equipo de Baltimore.

Paredes era tan bueno y tan veloz, que los Mellizos de Minnesota lo firmaron en 1965 y en su primer año con este conjunto registró 8-6 y 2.27 en 135 entradas en 1966 en AA. Un año después, terminó con 6-1 y 2.25 en 116 innings en la misma categoría, antes de mejorar a 12-3 y 2.78 con 132 ponches en 175, logrando una promoción a AAA.

Las cosas no le salieron bien en la antesala de las Grandes Ligas en 1969 y pese al interés del equipo, de nuevo decidió venirse antes de concluir la campaña en la que marchaba con 2-9 y 6.77.  Troylo Sánchez, quien junto a sus hermanos Fernando y Cuco manejaban al equipo León de la Profesional nica, decidió enviarle a su hermano Sergio.

Sergio se quedó en Estados Unidos, pero René se vino de todos modos. “Fui cobarde, no me adapté al sistema y no tengo excusas. Fui inmaduro, pero considerá que yo solo tenía segundo grado de primaria”, me dijo con pesar en su voz en una conversación que tuvimos antes de su fallecimiento en agosto del 2011.

¿Y es cierto que Sergio (su hermano) es ciudadano americano?, le pregunté por molestarlo. “No hombre, Sergio aquí está en León. Él se vino diez días después que yo. Recuerdo que me decía: ¿‘cómo me vas a dejar aquí’?, pero luego lo mandé a traer. El que decía todas esas locuras era Oscar Larios”, señaló Paredes con una sonrisa.

El “Ñato” fue una auténtica estrella del beisbol nacional y un legítimo prospecto para el beisbol de las Grandes Ligas. “Tenía una recta que no era juguete y una curva de mucha obediencia”, solía decir Larios. Paredes ya no está entre nosotros, pero su recuerdo está siempre vigente y se vuelve más brillante con el paso de los días.

Tuvo 25-19 y 3.56 en 501 innings en las Ligas Menores, subiendo hasta AAA.

Deportes Leones de León archivo

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