Mientras el discurso oficial pregona victorias de la clase trabajadora, tras 17 años consecutivos de Daniel Ortega en el poder, el salario real promedio de los afiliados a la Seguridad Social solo se incrementó en 300 córdobas con respecto al de 2006. Pero el del Gobierno Central y el del sector formal se redujo hasta un 20 por ciento, que equivale a mermas de hasta mil córdobas. Eso implica que en 2006 el salario real cubría la mitad del valor de la canasta básica y ahora con dificultad paga la cuarta parte.
Se llama salario real al poder adquisitivo o cantidad de productos que puede adquirir un trabajador con la paga que recibe. El salario real es lo que queda cuando al monto o salario nominal que recibe el empleado le descuentan el impacto inflacionario, los impuestos y las cotizaciones. Aunque el salario nominal se ha incrementado anualmente, en el sector privado y el público, los ajustes han sido menores al porcentaje de la inflación o alza de precios, explica el economista y exreo político Juan Sebastián Chamorro.
Chamorro agrega que la decisión de mantener congelados los precios de los combustibles desde marzo de 2022, a pesar del abaratamiento del precio internacional del petróleo, ha provocado que los niveles de inflación de Nicaragua sean más altos que en el resto de países de la región. Eso se ha traducido en un mayor deterioro del poder adquisitivo de los asalariados.
Casi dos décadas de deterioro salarial
Esto implica que, tras casi dos décadas de políticas económicas de Ortega, estas en lugar de mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores lo han deteriorado. Así lo reflejan las estadísticas del mercado laboral del Banco Central de Nicaragua (BCN).
Según el reporte, en 2006, es decir, el año previo al retorno de Ortega al poder, el salario real promedio de los asegurados del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) era 4,204.70 córdobas mensuales. Entre enero y julio de 2023 en ese sector el salario real promedió 4,521.20 córdobas. Es decir, un incremento del 7.5 por ciento que equivale a 316.50 córdobas en un lapso de 17 años.
Aunque el incremento de 316.50 córdobas en el salario real que benefició a los asegurados es insignificante, es el único que se registra. Las estadísticas del BCN detallan que en 2006 el salario real de los empleados del Gobierno Central promediaba 5,101.20 córdobas mensuales.
Pero hasta julio de 2023 este se había deteriorado hasta ubicarse en 4,392.30 córdobas. Es decir, que el salario real de este sector perdió 708.90 córdobas con respecto al de 2006. Esto representa una caída del 14 por ciento.
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¿Logros de los trabajadores?
En cambio el salario real de los trabajadores formales, que el BCN identifica como salario Mitrab (Ministerio del Trabajo) en 2006 era 4,823.90 córdobas mensuales. Pero este año bajó a 3,802.70 córdobas. Esta merma del 21 por ciento lo convierte en el salario real más deteriorado, con una reducción de 1,021.20 córdobas en el lapso analizado.
Este último salario real se obtiene basado en una encuesta aplicada por el Mitrab dirigida a empresas adcritas a la seguridad social con más de 10 trabajadores, y una muestra representativa de 653 empresas.
Al comparar el salario real de los asegurados al INSS (que en su mayoría son del sector privado) y los trabajadores públicos, Chamorro explica que esto refleja que los asegurados del sector privado han conseguido de sus empleadores incrementos más significativos que los otorgados a los empleados públicos, para mejorar un poco el poder adquisitivo.
«Uno de los ejes de la campaña embustera de la dictadura es desdeñar a lo que llaman gobiernos neoliberales para exaltar los presuntos logros sociales del gobierno ‘de los pobres’. Sin embargo, los datos que publica el Banco Central sobre el comportamiento de los salarios reales de los trabajadores es un tapabocas a esa campaña. Resulta que los salarios medidos por su poder adquisitivo, esto es, su valor real, en el último año del gobierno del ingeniero Enrique Bolaños (q.e.p.d.) estaban 20 por ciento por encima de los salarios reales actuales en la economía cristiana, socialista y solidaria», dice el economista y exdiputado Enrique Sáenz.
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Estos salarios los fija Ortega
Sáenz señala que mientras Ortega «se desgañita hablando en contra del capitalismo salvaje», es eso lo que ha impuesto en Nicaragua. Y con ese capitalismo salvaje que critica, sigue deteriorando el poder adquisitivo y empobreciendo a los nicaragüenses. Esta es una realidad que se puede ilustrar con datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).
«Según datos de Inide en 2022, el valor de la comida se elevó en 22 por ciento. Pero el ajuste al salario de zona franca fue del 8 por ciento; el del salario mínimo 10 por ciento; el de las pensiones del INSS 2 por ciento; y el de los trabajadores del Estado 5 por ciento. En otras palabras, Ortega recetó hambre a los trabajadores. Porque esas cifras significan menos frijoles, menos queso, menos tortillas en las mesas de las familias nicaragüenses», asegura Sáenz.
Además, recordó que todos estos salarios los fija Ortega con el apoyo de sus «ayudantes» del BCN y el Ministerio de Hacienda. Y son el resultado de decisiones políticas y de políticas económicas.
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Poder adquisitivo reducido a la mitad
Efectivamente, las estadísticas del Inide confirman la pérdida del poder adquisitivo. Según el Inide en diciembre de 2007 la canasta básica de 53 productos costaba 7,713.40 córdobas. Es decir, que el salario real promedio de los asegurados, que en ese año fue de 4,114.60 córdobas mensuales, pagaba el 53 por ciento de la cesta.
Mientras que con los 4,470.90 córdobas de salario real del Mitrab pagaba 58 por ciento de la canasta básica; un porcentaje similar de la cesta básica se compraba con los 4,512.70 córdobas que en 2007 promedió el salario real del Gobierno Central.
Sin embargo, en julio de 2023, que es el dato más reciente publicado por el Inide, el valor de la cesta básica de 53 productos se ubicó en 19,452.92 córdobas. Esto implica que el salario real de los asegurados que en 2023 promedia 4,521.20 córdobas solo paga el 23 por ciento de la canasta básica. En tanto, con los 4392.30 córdobas mensuales de salario real del sector formal solo se compraba el 20 por ciento de la canasta básica. Mientras que los 4,392.30 córdobas del salario real de los trabajadores del Gobierno Central solo cubrieron el 23 por ciento de la cesta básica.
En otras, palabras durante los 17 años consecutivos de mandato de Daniel Ortega el poder adquisitivo de los trabajadores se ha deteriorado casi a la mitad. Cuando él retornó al poder en 2007 los salarios reales cubrían entre el 53 y 58 por ciento del valor de la canasta básica. Pero en 2023 esos salarios solo cubren entre el 20 y el 23 por ciento de la misma cesta.
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No se vislumbra mejoría
Y las perspectivas no son alentadoras. The Economist Intelligence Unit (EIU), de la prestigiosa editorial británica The Economist, advirtió recientemente que se avecinaban años de crecimiento «mediocre» para Nicaragua, bajo la administración de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Los especialistas británicos consideran que este año la expansión del Producto Interno Bruto se enfriará, “debido a las tasas de interés más altas, un clima de inversión deficiente, el bajo crecimiento del crédito y la disminución de los salarios reales, aunque un aumento en las remesas de los trabajadores será el motor más importante del crecimiento”.