El último recuerdo que Jeffrin Guevara tiene del combate fue cuando llegó a la esquina y la réferi le hizo el conteo de protección, después de eso su mente quedó en blanco hasta despertar horas más tarde en una sala de emergencias del Hospital Fernando Vélez Paiz. Guevara no tiene memoria de lo que sucedió después cuando fue sacado del Instituto Nicaragüense de Deporte (IND) en una mesa y luego montado en un microbús, junto a su mamá y el hijo del presidente de Feniboxa, Lenín Marín, quien era el encargado de darle seguimiento por parte del órgano que rige el pugilismo amateur en el país. “Quise levantar las manos y se me nubló la mente y cuando me levanté estaba en el hospital canalizado”, contó Guevara.
Guevara pasó dos horas inconsciente hasta que despertó. Fue dejado solo en ese momento por los encargados del boxeo, momentos después le dieron de alta. Sin embargo, el dolor de cabeza persistía. El lunes fue a Salud Integral en donde está asegurado y le detectaron derrame pleural (casi un litro de líquido en los pulmones) y encontraron que su corazón estaba más grande de lo normal, pero según los exámenes decían que su cabeza estaba bien. El martes fue internado en el Lenín Fonseca para revisar su cabeza y le dieron de alta este miércoles. “Me da miedo morirme porque me duele mucho la cabeza en la parte de adelante y el pie derecho camino arrastrado y la mano casi no la aguanto. No me gustó que dijeran que llegaba por epilepsia, eso dijo Marín, en mi familia nadie ha padecido de esa enfermedad”, explicó Guevara.
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“No aguanto estar mucho tiempo despierto. Me dieron solo cinco días de subsidio”, señaló el pugilista de 21 años, quien trabaja como montacarga cuando no está en el cuadrilátero. “Ya me gasté el dinero que me gané por pelear, me dieron 1,250 córdobas. Yo lo único que pido es que me den seguimiento porque tengo dos niños: uno de dos meses y otro de tres años”, agregó Guevara.
“No está correcto darle de alta”
LA PRENSA consultó a dos especialistas sobre el caso y mostró las epicrisis que en cada hospital le entregaron a Guevara y ambos coinciden en que el manejo del caso no fue el correcto. “En Salud Integral orienta a problemas de salud como un corazón grande, habría que buscar la causa, la tomografía que le hicieron del tórax, la parte superior, es el derrame pleural que es agua en los pulmones de casi un litro y eso le debe dar sintomatología de dolor o dificultad respiratoria. Se descartó fractura de cráneo, no es una tomografía de la cabeza que es lo primero que se debe pensar por el golpe que sufrió y que pierde el conocimiento. Cuando tenés un golpe y perdés el conocimiento amerita una tomografía de cráneo para descartar fracturas y otra adentro, pero no está reflejada en el reporte”, explica el especialista consultado.
“La tomografía reportó un daño pulmonar que puede ser consecuencia de esa pelea y se debe buscar por qué tiene ese líquido y no entiendo cómo le dan de alta teniendo ese problema. Ese es un reporte de un radiólogo, no de un especialista. Me preocupa la inflamación en su corazón”, agregó.
Sobre la según epicrisis que fue la atención en el Lenín Fonseca, el especialista indicó: “Se centraron en la parte de la cabeza, no encuentran alteración y le dan de alta y ¿por qué le dan carbamazepina? no tiene sentido darle ese medicamento. Yo no le voy a decir al paciente que prevenga una condición si no es epiléptico y se la dan por 21 días sin ningún objetivo. Si ya le dieron de alta por neurocirugía no hay cita para bajar tratamiento y darle evolución, la carbamazepina es para tratamiento crónico”.
La conclusión final de ambos especialistas es que debe ser evaluado por un traumatólogo o un internista para investigar el derrame pleural y un cardiólogo que encuentra la razón por la cual su corazón ha aumentado de tamaño, además del seguimiento natural por el dolor de cabeza.