El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, hizo una interpretación del evangelio de «Jesús caminando sobre las aguas» ajustado a la situación tormentosa que está atravesando la Iglesia católica de Nicaragua, perseguida y hostigada por la dictadura de Daniel Ortega. Frente a esta situación, monseñor Báez hizo un llamado a no tener miedo y a «conservar la rebeldía espiritual».
«La Iglesia navega en las aguas agitadas de la historia, perseguida y agredida por poderes autoritarios y represivos, que no toleran la verdad de Dios que ella anuncia. La Iglesia está resistiendo a vientos contrarios, que la amenazan e intimidan para callar su voz e impedir su misión evangelizadora», manifestó el obispo nicaragüense en la homilia que pronunció este domingo 13 de agosto, en la iglesia St Agatha Catholic de Miami, donde vive su exilio de Nicaragua.
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«Hay que conservar la rebeldía espiritual»
Monseñor Báez dijo que en la Bíblia el mar significa el mal y Jesús lo somete bajo sus pies, según el relato el evangelio bíbilico, lo que podría ser un mensaje de esperanza para Nicaragua, país que vive bajo la dictadura de Ortega.
«Jesús llama también a los pueblos a caminar, aún en las situaciones más dolorosas y oscuras. Hay etapas históricas en que el futuro de los pueblos es incierto, hay casación social, intentos fallidos y continuas decepciones, pero esto no es el final, son los dolores partos de una nueva sociedad, en esos momentos no hay que caer en el desánimo. Hay que conservar la rebeldía espiritual, para no acostumbrarnos a la normalidad forzada que quiere imponer el opresor y tampoco hay que perder la capacidad de soñar con una sociedad mejor, más justa y más libre. Hay que lanzarse al mar de la historia, también los pueblos tienen que caminar en la historia como Pedro en el mar, con confianza y aunque en la lucha haya errores o retrocesos, no hay detenerse, hay que atreverse a caminar sobre el mar», manifestó Báez.
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También llamó a no tener miedo, porque dijo que «Jesús no nos quiere paralizados, cómodamente protegidos en falsas prudencias o llenos de miedos, disfrazando el silencio».
Como ya es habitual cada domingo, monseñor Báez hizo una oración por la salud y la libertad del obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, encarcelado en Nicaragua.
La dictadura de Ortega y su esposa y cogobernante, Rosario Murillo, persigue, encarcela y expulsa a los sacerdotes que critican su régimen. En 2022, la Policía orteguista detuvo a más 10 sacerdotes, entre ellos el obispo Álvarez, uno de los más críticos contra el régimen y quien resistió la persecución y amenazas hasta su detención. Tras negarse a salir del país junto con un grupo de 222 presos políticos, fue condenado a 26 años de prisión por «traición a la patria» y otros delitos de los que generalmente se acusa a los opositores.
La guerra de la dictadura de Ortega contra la Iglesia católica lo llevó a suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano, tras una crítica del papa Francisco por la detención de sacerdotes en Nicaragua.