No se sabe de quién fue la propuesta de que el presidente de Brasil, Lula da Silva, interceda ante el régimen de Nicaragua a favor de la excarcelación del obispo Rolando Álvarez, si del papa Francisco o del mismo gobernante izquierdista brasileño.
Pero eso es secundario. Lo principal es que Lula abogará por la libertad del obispo nicaragüense condenado injustamente a más de 26 años de prisión. Así lo informó el mismo gobernante brasileño después de reunirse con el papa Francisco este miércoles 21 de junio.
Al salir de su entrevista con el papa Francisco en el Vaticano, Lula declaró a los periodistas que el encarcelamiento del obispo Álvarez es un “error” de Daniel Ortega y que hablará con él “para que le puedan dar libertad”.
El presidente Lula da Silva, quien es afín ideológicamente a Daniel Ortega y su protector político en la OEA, señaló que no es fácil reconocer un error “porque no todos son lo suficientemente grandes como para disculparse”. Y agregó que abogar por la libertad del líder religioso nicaragüense será “un trabajo de paciencia”. Pero que él es muy paciente e intentará conseguir la libertad de monseñor Álvarez.
El gobernante brasileño dijo que “la Iglesia tiene un problema en Nicaragua, hay obispos y curas encarcelados”, pero “lo único que la Iglesia quiere es que sean liberados para poder venir a Italia”. Palabras de las que se puede inferir que Lula dirá a Ortega que al ser excarcelado el obispo Álvarez sería llevado al Vaticano. Lo cual podría haber convenido con el papa Francisco.
En ocasiones anteriores hemos opinado que por simbolismo monseñor Álvarez es un preso de conciencia muy incómodo para el régimen de Nicaragua. Por eso intentó excarcelarlo y desterrarlo a Estados Unidos en febrero pasado, junto con los otros 222 prisioneros políticos. Pero el obispo, quien entonces estaba con casa por cárcel, no quiso firmar la aceptación voluntaria del destierro y por eso fue encerrado en el penal de Tipitapa, condenado a más de 26 años de prisión y despojado de su nacionalidad nicaragüense.
Ahora, el éxito de la mediación del presidente Lula podría depender de que el obispo prisionero acepte voluntariamente el destierro. Es difícil que el régimen quiera sacarlo del país por la fuerza, aunque no es imposible. Como antecedente habría que recordar que el 3 de julio de 1986 la primera dictadura sandinista, que presidía también Daniel Ortega, desterró por la fuerza a monseñor Pablo Vega (q.e.p.d.) quien era obispo de Chontales.
Para monseñor Rolando Álvarez en lo personal sería muy bueno dejar de sufrir el martirio de la cárcel. Y podría seguir ejerciendo su apostolado en otro país, como lo hace de manera destacada el exiliado obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez Ortega. Sin embargo, si a monseñor Álvarez le ofrecen la libertad a cambio del destierro es él mismo quien tomará la decisión y, cualquiera que sea, deberá ser respetada.