Los refugiados y la esperanza lejos de casa

Para Nicaragua el 20 de junio toma fuerza a partir de 2018, en esta fecha se conmemora el Día Mundial del Refugiado. De acuerdo a datos de organismos de derechos humanos más de 600 mil nicaragüenses han abandonado el país producto de la crisis sociopolítica, la mayoría de ellos han solicitado refugio o asilo.

Contradictoriamente esto coincide con el recibimiento que hace Nicaragua a personajes políticos extranjeros, perseguidos por la justicia en sus países por denuncias de corrupción y otros delitos y a quienes incluso les brinda la nacionalidad nicaragüense.

La problemática del exilio y de la condición de refugiados afecta a gran parte de la población nicaragüense, tanto a los que se van del país para refugiarse en otras partes como a sus familias que quedan en Nicaragua, cuyo único consuelo es el de las remesas familiares que reciben ahora o podrían recibir más adelante.

 El Día Mundial del Refugiado fue instituido por las Naciones Unidas para ser celebrado el 20 de junio de cada año, con el buen propósito de “honrar a las personas refugiadas y desplazadas de todo el mundo… para enaltecer la fortaleza y el coraje de las personas que se han visto obligadas a abandonar su hogar para escapar de conflictos o persecuciones”.

 Eso es lo que se dice en la convocatoria de la celebración en este año, 2023, con el lema Esperanza lejos de casa, como “una ocasión para fomentar la comprensión y la empatía hacia las personas refugiadas y desplazadas en consideración de las difíciles circunstancias en las que se encuentran…”

El Día Mundial del Refugiado se celebró por primera vez el 20 de junio de 2001, en conmemoración del 50 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Con este tratado internacional se ha pretendido proteger a los refugiados y garantizarles el respeto a su dignidad humana. Pero como sucede generalmente estos compromisos internacionales no se cumplen como debiera ser y los refugiados no siempre son comprendidos ni reciben la ayuda que necesitan muchas veces con desesperación.

La magnitud del problema de los refugiados es enorme. Según Acnur, que es la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, cada minuto en alguna parte del mundo veinticuatro seres humanos lo dejan todo para huir de la guerra, la violencia, la persecución política o de la inanición y la muerte por hambre.

Al terminar el año  2022, más de 100 millones de personas habían sido desplazadas por la fuerza en diversos países, incluyendo a Nicaragua. Solo en Costa Rica, desde el estallido social de abril de 2018 y hasta el mismo mes de 2023, más de 200,000 nicaragüenses solicitaron refugio, según la autoridad de Migración de ese país vecino.  

Otros nicaragüenses se han refugiado en Estados Unidos, Canadá, España y otros países de Europa y Centroamérica. LA PRENSA publicó este lunes 19 de junio un reportaje sobre dos refugiados nicaragüenses, uno en Costa Rica y otro en EE.UU., como  una muestra del drama de casi todos los que están en esa condición.

En Nicaragua se han presentado casos ciudadanos honorables y ejemplares no solo han sido obligados a convertirse en refugiados en otros países, sino que se les ha despojado de su patrimonio, de sus títulos y registros académicos y hasta de su misma condición de nicaragüenses.

En este Día Mundial de los Refugiados vayan para todos ellos nuestro cariño y solidaridad, que al menos les pueda servir como un aliciente moral para resistir y “mantener la esperanza lejos de casa”.

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