Dictadura de Cuba respeta a la Iglesia y al papa Francisco

El Vaticano ha informado oficialmente que el dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, hará una visita de amistad y cortesía al papa Francisco el próximo martes 20 de junio. La reunión está programada, pero se realizará dependiendo del estado de salud del papa que se recupera de una cirugía intestinal y tiene ya 86 años de edad.

La noticia es particularmente interesante porque la actitud amistosa del líder cubano hacia el Vaticano y el papa Francisco contrasta notablemente  con la enemistad manifiesta del régimen de Nicaragua hacia la Iglesia católica y sus máximos representantes, tanto los del país como los de Roma.

Es que así como las democracias son diferentes en cada país donde funcionan, aunque todas tengan una naturaleza común, los regímenes autoritarios también son distintos entre ellos aunque básicamente sean la misma cosa.

En Venezuela, por ejemplo, la dictadura chavista que preside Nicolás Maduro es feroz como todos los regímenes autoritarios y totalitarios. Inclusive, la Corte Penal Internacional tiene abierto un proceso de investigación contra el régimen venezolano por acusaciones de delitos contra la humanidad. Sin embargo no todos los espacios están cerrados para la oposición que puede organizarse y, aunque enfrentando obstáculos restrictivos y represivos, se prepara para participar en un proceso electoral. Siempre y cuando, por supuesto, el régimen ofrezca las debidas garantías.

Volviendo al caso de la programada visita del presidente de Cuba al papa Francisco, hay que destacar que no obstante que el Estado y el régimen político comunista de ese país son oficialmente ateos, las relaciones del Gobierno con la Iglesia católica son respetuosas.

No siempre ha sido así. Después de que triunfó la Revolución Cubana, en 1959, hubo una gran persecución contra la Iglesia católica que según los censos abrigaba al 70 por ciento de la población. Gran parte del clero y de las religiosas o monjas, sobre todo las que no eran cubanas, fueron obligados a irse del país. La profesión de la fe católica se convirtió en una práctica a escondidas, como en los primeros tiempos del cristianismo.

Al comenzar la década del 80 la situación de la Iglesia cubana perseguida comenzó a mejorar. En 1996 Fidel Castro visitó al papa Juan Pablo II en el Vaticano, y en enero de 1998 el sumo pontífice viajó a Cuba en visita pastoral. El ahora santo Juan Pablo II fue atendido cordialmente por Castro y la misa que ofició en La Habana reunió a por lo menos un millón de personas.

En 2012 el papa Benedicto XVI fue a Cuba y el papa Francisco lo hizo en 2015, logrando acuerdos y compromisos de los gobernantes para respetar el derecho de la Iglesia cubana a funcionar normalmente, y el de los católicos cubanos a practicar su fe.

Ahora, a propósito de la anunciada visita del líder cubano Díaz-Canel al papa Francisco, cabe preguntarse cuánto tiempo tendrá que pasar en Nicaragua para que la Iglesia católica vuelva a funcionar libremente y a ser respetada por el poder del Estado.

Esperamos que no sea tanto como el que pasó en Cuba.

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