Las elecciones del presidente de la hasta hora conocida como la nación más poderosa sobre la tierra, hablando desde el punto de vista político y económico, pues sabemos que el sistema político que sustenta el poderío norteamericano es desde su fundación profundamente democrático, ya que es un gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, como proclamaron los padres fundadores y porque económicamente se cimenta en una libertad de empresa que ha producido los mejores frutos económicos, con sus altos y bajos en momentos determinados pero que se mantiene firme y razonablemente estable.
Pero, veamos cómo se elige a un presidente de los Estados Unidos, significando que no es electo directamente, ya que su elección se produce mediante un sistema bien probado en el que un colegio electoral nacional, elige al presidente, después de haber pasado por una elecciones primarias o caucuses, en los que cada uno de los 50, más el Distrito de Columbia, eligen a unos delegados, que son los que irán a las respectivas convenciones nacionales de los partidos Demócrata y Republicano y de allí saldrán los delegados al colegio electoral, y puede darse la paradoja que el candidato más votado en número de votos no sea el electo presidente de la República.
Así en la fase inicial del proceso electoral las primarias tienen como objetivo la selección del candidato que representará a cada partido en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre del presente año. Para llegar a realizar los caucus o primarias, los comités nacionales de cada partido deciden qué tipo de votación utilizará para elegir al nominado del partido en cada estado y así el caucus es una reunión en la que los asistentes a las mismas deben estar registrado con el partido correspondiente, y en la noche que celebran la votación, pueden debatir abiertamente a qué candidato apoyan para lograr convencer a otros votantes. Es una votación no secreta. Por el contrario en las primarias el voto es totalmente secreto, como en las presidenciales y los votantes —de cada partido— solo pueden emitir en la primaria de cada partido, pero nunca en las de los dos partidos y pueden ser abiertas y pueden votar en cualquiera de las dos independientemente con qué partido estén registrados, o bien cerradas y en este caso se exigen registrarse con un partido específico para votar.
De estos caucus o primarias salen los delegados, que pueden ser miembros del partido que acuden a su convención nacional con su voto ya asignado y son conocidos como delegados estatales, los que hay que diferenciar de los llamados superdelegados, que son los que no tiene su voto anclado a un candidato y son miembros de los comités nacionales del partido, legisladores de la Cámara de Representantes o bien senadores de los respectivos partidos contendientes.
Los delegados de ambos partidos, o sea de los demócratas y republicanos, son 4,491, más 718 por los demócratas y 2,470 delegados, más 1,236 superdelegados por el Great Old Party (republicanos) y el porcentaje de delegados asignados a cada candidato se corresponde al número de los votos recibidos en los demócratas y en los republicanos decide como son designados los delegados ya sea mediante un voto proporcional o mediante el sistema llamado winner-take-all lo que permite que el que se saca más votos en un estado se los lleva todos los que corresponden a ese estado.
Para ser electo presidente cada candidato se postula como tal y forma su comité de campaña que le ayudará a captar los votos en cada una de las primarias o caucus que se van efectuando a lo largo del próximo año, hasta llegar a la convención nacional del partido en la que prácticamente ya van electos los que nominará cada partido en base al número de delegados captados en las primarias o caucuses.
Como vemos es una carrera que requiere de capacidad política en sentido de que cada candidato tiene que ganarse su nominación en base a un programa que definirá los rumbos por los transitará el estado de la nación y también de una muy importante solvencia financiera, ya que hay que costear los gastos de campaña de cada una de las elecciones primarias donde se presenta, fondos que provienen de donaciones de personas o instituciones privadas, y que están totalmente reguladas por ley hasta las cantidades máximas que se pueden donar a los candidatos y en parte de los fondos de los partidos y de los propios candidatos.
Para que tengan lugar las elecciones primarias, cada partido fija un calendario, que normalmente coincide con el otro, y así pues hay 50 elecciones primarias o caucuses que corresponden a los 50 estados de la unión, más del DC y algunos territorios de ultramar. Todavía no se ha llegado a recorrer todo ese tránsito político, pero a un año y meses de las elecciones por el lado demócrata parece que el actual presidente Joe Biden se lanzará a la reelección y se da por sentado que será el candidato de su partido, al menos de momento con el hándicap de su edad que frisará los 84 años a la fecha de las elecciones de noviembre de 2024.
Por el Partido Republicano ya se han lanzado como candidatos a las primarias, Donald Trump, el expresidente polémico, flemático y que muchos ven como un ególatra, arrogante y ultraderechista que perjudicaría el futuro del país y sobre el que pesan actualmente acusaciones federales por sustracción de documentos clasificados que se llevó de la Casa Blanca. Trump perdió las anteriores elecciones contra el actual presidente Biden y con todo el revuelo que causó no queriendo aceptar los resultados, ya puntúa como el que más posibilidades tiene para obtener la nominación de su partido. Pero todavía no tiene ganada la carrera y ya compiten para esa nominación el gobernador de Florida, Ron de DeSantis, que también tiene muchas papeletas a su favor. Christie, Pence y Burgum, también han entrado ya en carrera, lo mismo que la exembajadora de Estados Unidos ante la ONU y exgobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley; el único senador republicano negro, Tim Scott; el exgobernador de Arkansas, Asa Hutchison; el emprendedor multimillonario del mundo de la biotecnología y azote de la ideología woke Vivek Ramaswamy; el también empresario Perry Johnson; el comentarista político Larry Elder, y el político y hombre de negocios Rollan Roberts, hijo del senador por Virginia Occidental del mismo nombre. El que se ha descartado es el gobernador de New Hampshire, Chris Sununu, opositor a Trump que también sonaba en las quinielas.
Por el Partido Demócrata parece de momento que el candidato será el actual ocupante de la Casa Blanca, el presidente Joe Biden, quien a pesar de la edad que tendrá el próximo año, 84 años, lo que muchos ven como un obstáculo, pues al terminar su periodo —si gana las elecciones— tendrá 88 años y que a esa edad puede padecer de problemas con su salud, además de que sería el presidente con mayor edad que optaría por la reelección.
El autor es abogado.