Desde hace varios meses la presencia de brotes de influenza aviar implica una amenaza latente para la industria avícola, cuyos productos son la fuente más barata de proteína y por tanto la más consumida. Por esa crisis Nicaragua mantuvo cerrada su frontera —por casi dos meses— a las importaciones avícolas procedentes de Costa Rica. En este periodo, según cifras oficiales, el precio de la libra de carne de pollo subió un 8 por ciento, pero la docena de huevos se abarató 3.6 por ciento. Sin embargo, esta variación en los precios es insignificante ante el incremento del 30 por ciento registrado en los últimos seis años.
A finales de marzo, Nicaragua reabrió sus fronteras a la importación de productos avícolas procedentes del vecino del sur. La industria avícola costarricense le vende a los países de Centroamérica, incluida Nicaragua, alrededor de 2.5 millones de dólares mensuales en pollitos y pollitas ponedoras de un día. También huevos fértiles y carne de pollo, embutidos y formados (nuguets y otros) de pollo. Esta reapertura coincide con el levantamiento de la cuarentena que establecieron los países donde se reportaron los brotes.
La frontera estuvo cerrada desde finales de enero, cuando el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) del Ministerio de Agricultura y Ganadería confirmó varios brotes de influenza aviar.
«Ya todo está normal. Por dicha no hay casos nuevos y todo en paz. Estamos en completa coordinación entre las autoridades», dijo a LA PRENSA William Cardoza, director ejecutivo de la Cámara Nacional de Avicultores de Costa Rica.
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Nicaragua libre de influenza aviar
Según Cardoza, cuatro incubadoras avícolas costarricenses mandan pollitos a Nicaragua y los envíos mensuales pueden alcanzar hasta los 250 mil aves de engorde y ponedoras. Al momento del cierre de las empresas se quejaron por las pérdidas que les provocó. Sin embargo, representantes de la industria avícola nicaragüense explicaron que eso estaba contemplado en los protocolos internacionales. Especialmente para garantizar que el virus no entrara al país. En la región, además de Costa Rica también registraron brotes de influenza aviar: Bolivia, Colombia, Ecuador, Honduras, Panamá, Perú y Venezuela.
De acuerdo con información divulgada por el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), Nicaragua sigue libre de brotes de esa enfermedad. Sin embargo, las autoridades sanitarias y las empresas del sector se mantienen alertas ante posible aparecimiento de brotes de esta enfermedad que provoca la muerte masiva de aves.
Desde hace varios años la Asociación Nacional de Avicultores y Productores de Alimentos (Anapa) apoyaba el sistema de vigilancia epidemiológica para las enfermedades aviares que promueve el IPSA. Pero en enero pasado, cuando el régimen le canceló la personería jurídica al Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y a más de veinte cámaras que lo integraban, Anapa fue una de las afectadas. Incluso, días antes de perder su personería jurídica, Anapa firmó el convenio para el periodo 2023-2025 y se desconoce si dicha colaboración se concretará a través de las empresas socias de Anapa o si estas se desvincularán del proyecto.
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Precio del pollo y del huevo ha subido 30%
Pero mientras la frontera estuvo cerrada a estos productos, en el mercado local el precio del pollo se encareció en 8 por ciento. En noviembre de 2022 la libra de carne de pollo, que el Instituto Nacional de Información al Desarrollo (Inide) incluye en la canasta básica, costaba en promedio 53.27 córdobas y en marzo alcanzó los 57.51 córdobas. Es decir, que se encareció en 4.24 córdobas por libra.
El caso de los huevos fue diferente. En noviembre del año pasado el Inide reportó que la docena costaba 71.76 córdobas. Pero en marzo, cuando se superó esta crisis el precio promedio de la docena bajó a 69.74 córdobas. Es decir, que disminuyó en 2.02 córdobas, que equivale a una rebaja del 3.6 por ciento.
Estas variaciones no son muy significativas cuando se comparan con las de los últimos seis años, periodo en el que el precio de ambos productos se encareció en 30 por ciento. En diciembre de 2017, previo a la crisis que todavía enfrenta el país, el Inide reportó que la libra de carne de pollo costaba C$43.91 y en marzo de este año valía C$57.51. Es decir, un incremento de 13.60 córdobas por libra, que equivale al 31 por ciento en el precio de la carne de pollo que es la de mayor consumo en el país.
En el caso del huevo, en 2017 el Inide reportó que la docena costaba C$53.88 y en marzo de 2023 el precio había subido a C$69.74. Es decir un alza de 16.16 córdobas por docena, que equivale a un encarecimiento del 30 por ciento.
La producción y el consumo
Según información divulgada en el Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio del ciclo 2022-2023, en 2021 se produjeron 315.8 millones de libras de carne de pollo y el consumo aparente fue de 342.2 millones de libras. La proyección para 2022 fue crecer en 2 por ciento, es decir, producir 322.2 millones de libras de carne para abastecer un consumo aparente de 353.8 millones de libras. Eso significa que la producción nacional abastece alrededor del 92 por ciento del consumo local.
Dichas cifras reflejan que la carne de pollo sigue siendo la de mayor consumo. La meta del plan fue producir en 2022 unos 387.4 millones de libras de carne de res. Pero 325.3 millones se destinarían a la exportación, ya que el consumo aparente para ese año se calculó en 62.0 millones de libras. En cambio, la producción de carne de cerdo se calculó en 33.5 millones y el consumo aparente en 43.08 millones de libras.
Con respecto al huevo, en 2021 se reportó la producción de 32.3 millones de cajillas que abastecieron el ciento por ciento del consumo aparente de los 32.3 millones de cajillas. Para el año pasado la meta era producir 33.4 millones de cajillas. «Las granjas aportan el 64 por ciento y la producción de campo el 36 por ciento de la producción nacional. Juntos generan una producción suficiente para satisfacer la demanda de la población», detalla el plan de producción.