Cuando Benjamín Alegría fue dejado en libertad por los Rojos de Cincinnati en 2016 jamás se imaginó que sería el mejor bateador de Nicaragua en el Clásico Mundial de Beisbol, ni siquiera que se clasificarían en aquel entonces. Lo que siempre pensó el muchacho de la capital es que no bajaría su voltaje de trabajo. Alegría supo digerir el golpe, canalizó el dolor con más entrenamiento y más compromiso y ahora 25 años está abierto a la oportunidad de algún equipo extranjero interesado en sus servicios.
Alegría bateó .500 de promedio con seis imparables en 12 turnos, siendo dos de ellos dobletes. El muchacho de los Dantos ni siquiera era titular, pero el juego deficiente de Wuillians Vásquez obligó a Sandor Guido a realizar ajustes en la alineación, colocando a Cheslor Cuthbert en primera y a Alegría en la tercera.
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En su debut contra Israel, Alegría conectó su primer imparable en cuatro turnos y luego no bajó su nivel, sino que siguió mejorando. Ante el exigente pitcheo de República Dominicana conectó dos imparables (un doble) y frente a Venezuela estalló con tres inatrapables (un doble). “Fue muy buena la experiencia, venía a divertirme y no esperaba tener esos grandes resultados, no tenía nada que perder. Pensaba que no tenía nada que perder y salía a disfrutar mi juego y ver a esos tremendos jugadores, Jugué alegre”, indicó.
Sobre una posible firma u oferta para jugar fuera de Nicaragua señaló: “Si se da bienvenido, me encomiendo a Dios y si no se da tengo trabajo en Nicaragua, pero estamos abiertos para cualquier noticia y me toca trabajar fuerte y esperar un llamado de cualquier país”, concluyó Alegría, la tercera base de Nicaragua.