Se cumple este 21 de febrero el 89 aniversario del asesinato del general Augusto C. Sandino, el Héroe Nacional que condujo la resistencia armada contra la ocupación militar imperialista de EE.UU., desde septiembre de 1927 hasta el 1 de enero de 1933 cuando las tropas yanquis se fueron del país. Con esa gesta y por su asesinato perpetrado el 21 de febrero de 1934 por orden del dictador Anastasio Somoza García, el general Sandino entró en la historia y pasó a la inmortalidad.
Sandino es una de las dos fuentes de las que dimana la identidad nacional nicaragüense (la otra es Rubén Darío), según el más reconocido estudioso de la cultura antropológica nicaragüense, Pablo Antonio Cuadra Cardenal (PAC, noviembre de 1912-enero de 2002).
El crítico literario, poeta y narrador Nicasio Urbina, en un sustancioso ensayo sobre la obra de PAC destaca que este, en su poema Riverside publicado en 1988 consagra a “las dos figuras fundacionales de la Patria: Rubén Darío y Augusto César Sandino, ambos en un camino, en un desplazamiento que los ha de llevar a la vida y a la muerte”. En efecto, en ese poema el poeta Pablo dice:
La carreta que lleva a la madre de Darío
con dolores de parto hasta Metapa.
El camión que lleva a Sandino atado
desde el cuartel de la Guardia hasta el
lugar emboscado donde lo fusilan.
La Patria que pensó la madre sintiendo
los dolores del amanecer,
la Patria que pensó el guerrillero
sintiendo las angustias de la noche.
Esta es tu Patria.
PAC publicó el 31 de marzo de 1988, en la revista mexicana Vuelta que fundó y dirigió Octavio Paz y fue sucedida por la actual Letras Libres que dirige Enrique Krauze, un artículo esencial titulado El indio que llevamos dentro los nicaragüenses. En aquel artículo, que LA PRENSA reprodujo en su edición del 1 de abril de 2010 con motivo del 22 aniversario de su publicación original, PAC explicó magistralmente que la identidad nacional del nicaragüense se funda en las dos culturas aborígenes que encontraron los españoles cuando llegaron a estas tierras.
“Los Chorotegas eran civiles. Los Nahuas, militaristas”, indica PAC en dicho artículo. Allí radica el origen de la persistente división entre los nicaragüenses que siempre han buscado la solución negociada y pacífica de los conflictos nacionales, y los que han optado por las soluciones violentas; las que en términos generales han predominado hasta ahora, sin solucionar nada, causando frustraciones y hasta tragedias nacionales dolorosas cuyas secuelas se sufren hasta ahora.
PAC recuerda que Rubén Darío proclamó “su sangre chorotega y nagrandana” en sus Prosas profanas. Yllama la atención acerca de que “donde mantiene mayor vigencia sobre nuestra historia mestiza el legado de nuestras dos culturas indígenas madres, es en su opuesta concepción del gobierno, de la autoridad y de la sociedad. Los Chorotegas no se gobernaban por cacique o señor único, sino a manera de comunidades (o senados) por cierto número de viejos escogidos por votos. En cambio los Nahuas se gobernaban por Caciques con mando único y dictatorial”.
Pero Sandino no tenía solo la sangre Nahua, sino también la Chorotega. Por eso recurrió a la lucha armada cuando fue necesario, pero aspiraba a la forma de gobierno basada en la libertad y la democracia. Así se lo dijo en 1933 al periodista español Ramón Belausteguigoitia, quien en 1934 publicó el libro Con Sandino en Nicaragua. Al explicar por qué marcó distancia con los comunistas que pretendían aprovecharse de su lucha, Sandino le dijo categóricamente que su movimiento era “nacional y antimperialista” y que mantenía “la bandera de la libertad”.
Sandino era antimperialista yanqui, porque ese era el imperialismo que sojuzgaba a Nicaragua. Pero estaba contra todos los imperialismos, y sin duda que si hubiera podido se habría pronunciado contra la dominación del imperialismo comunista soviético en la década 80 del siglo pasado.
Y se estaría pronunciando ahora contra los nuevos imperialismos, sobre todo contra el ruso que ha invadido militarmente a Ucrania (como el yanqui lo hizo contra Nicaragua en el siglo XX), se ha apoderado por la fuerza de gran parte de su territorio y está causándole al pueblo ucraniano una gran destrucción y espantosa mortandad.