El gremio periodístico de Nicaragua despide a uno de sus reporteros gráficos y pioneros del periodismo. En la madrugada del viernes 13 de enero, el fotógrafo y periodista Francisco Rivas Quijano, conocido como Rivitas, entregó su alma al Creador. Su vela se está realizando en su casa de habitación en Las Sierritas, de la iglesia Santo Domingo 2 cuadras al este.
El sábado a las 10:00 de la mañana el obispo emérito de la Diócesis de Granada, monseñor Bernardo Hombach, presidirá una eucaristía en su memoria en la iglesia Santo Domingo. Posteriormente será sepultado en el cementerio ubicado frente a dicho templo católico.
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Desde el exilio, el consejo directivo del Grupo Editorial LA PRENSA y el personal de la redacción elevan sus oraciones por el descanso eterno del colega, amigo y maestro de la fotografía, Francisco Rivas Quijano, y abrazan a su esposa Elsie, a sus hijos, nietos y demás familiares deseándoles que encuentren en la fe, la fortaleza para aceptar esta separación.
Rivas tuvo una larga y fructífera trayectoria
Este maestro de la fotografía murió a los 83 años. En 2017 celebró medio siglo de trayectoria con la publicación de sus memorias, las que tituló: 50 años de un reportero gráfico.
«Para mi padre haber trabajado con Pedro Joaquín Chamorro siempre fue uno de sus mayores orgullos», dice su hija Carmen.
A Rivitas le sobreviven su esposa Elsie Caldera de Rivas y cinco hijos, cuatro hombres y una mujer.
Rivas Quijano nació en Managua en 1939 y en una de las tantas entrevistas que le brindó a LA PRENSA relató que se inició en la fotografía con el apoyo de Gregorio Cuadra, “Goyo” el hijo de Pillín Cuadra, propietario de Foto Sport. Y que haber tenido en sus manos revistas con imágenes de la Segunda Guerra Mundial, que también se proyectaron en el cine, le abrió las puertas al mundo del periodismo gráfico.
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También fue perseguido y encarcelado
Tomó las primeras fotos cuando aún era estudiante del Instituto Central Ramírez Goyena y sus primeros pasos en el mundo del periodismo gráfico los dio en 1954. En ese año comenzó a trabajar en la página de Deportes del diario La Noticia, donde Ernesto Bunge, conocido como Mr. Hit, le publicaba sus fotografías. En dicho diario también se inició como reportero de noticias y fue allí que César Vivas, jefe de redacción de ese diario, le puso el mote de Rivitas.
El 10 de junio de 1959 inmortalizó su trabajo al fotografiar a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, levantado en armas contra Somoza en Olama y Mollejones. Otra de las tantas imágenes suyas que acaparó las portadas fue la que tomó el 6 de septiembre de 1960 a la madre del guerrillero Ajax Delgado mientras lloraba desconsolada al lado del cadáver de su hijo.
En 1960 se convirtió en uno de los graduados de la primera promoción de periodistas del país. Y en 1965 su fama se consolidó cuando recibió el Premio Nacional de Prensa y Radio Monje de Oro, al Mejor Reportero Gráfico de Nicaragua.
Su trabajo no estuvo ajeno de la censura y persecución de la dictadura de su época y tuvo que pagar con cárcel su defensa por la libertad de expresión. En sus memorias relata que estuvo detenido en la fortaleza de El Hormiguero, ubicada en la Avenida Roosevelt. Porque «en esa época perseguían a los fotógrafos de LA PRENSA para que no quedaran evidencias”.
