El tramposo “dividendo Trump”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, necesita darse un baño de masas tanto como un drogodependiente requiere su dosis diaria. Por eso, armó una convención en Dallas antes de las elecciones de medio término no tanto para aupar a los candidatos republicanos que se medirán con los demócratas en los comicios de noviembre, sino para erigirse como el verdadero movilizador de las bases del Partido Republicano.

Ha sido un espectáculo arriesgado el que ha montado Trump en torno a su figura, porque lo hace en un momento en el que más de un político con aspiraciones en las filas republicanas teme que su imagen se vea dañada por la creciente impopularidad del presidente. Según datos de una encuesta reciente realizada por la cadena ABC, el Washington Post e Ipsos, su índice de aprobación se sitúa en el 37 por ciento y el de desaprobación ha escalado al 62 por ciento. Además, dos tercios de los encuestados considera que el país ha tomado un rumbo equivocado. Ante tan considerable desgaste después de dos años en el poder, el mandatario es consciente de que los midterms serán un referéndum sobre su gestión, la cual está más que cuestionada actualmente. Como el líder de una secta, en Dallas contó con el apoyo absoluto de sus seguidores MAGA para infundir un entusiasmo que se ha ido apagando en su segundo mandato.

Metido en su papel de demagogo dispuesto a hacer todo tipo de promesas, en su show, durante el cual habló por casi dos horas, Trump aseguró que, si en noviembre los republicanos consiguen retener el control del Congreso y el Senado, cada estadounidense adulto recibiría un cheque por 5 mil dólares, sin aclarar que eso solo podría aprobarse en el Congreso. Sin duda, sería un “regalo” (él lo ha bautizado como “Dividendo Trump”) más que millonario teniendo en cuenta que en el país hay 270 millones de personas mayores de edad. Eso sí, puso una condición a su dadivosa oferta: esa suma deberá emplearse en Estados Unidos, pero no en el extranjero. Forma parte de la mitología de “Hacer a América Grande Otra Vez”, a pesar de que la realidad es otra: la economía en Estados Unidos se ha visto golpeada por la inflación y la subida de precios en los productos básicos y de la gasolina, agravado por una guerra con Irán que se eterniza y en la que Washington no ha logrado doblegar al régimen de los ayatolás.

En gran medida, el empresario neoyorkino ganó por segunda vez debido a una proclama de campaña que ha roto: la de centrarse en fortalecer la economía doméstica sin meterse en aventuras de injerencia internacional. Desde que volvió a la Casa Blanca ha hecho lo contrario, dando rienda suelta a una vocación imperialista que lo ha llevado a pretender quedarse con Groenlandia y a rediseñar mapas mundiales en los que caprichosamente Estados Unidos se apodera de territorios soberanos. Nada de eso estaba en la agenda de la facción dura MAGA.

En su one man show Trump volvió a afirmar que ha ganado tres elecciones presidenciales, repitiendo el relato falso de que el triunfo de Joe Biden en 2020 fue a causa de un fraude electoral. Eso también forma parte de las mentiras de una retórica oportunista que intoxica a sus adeptos con el objeto de movilizarlos en las próximas elecciones parciales. Pero a la marca “Trump” ya se le ven mucho las costuras (o los costurones) y en su propio partido hay dudas de si acercarse mucho a él puede ser beneficioso de cara a noviembre. Eso se verá muy pronto. Mientras tanto, el presidente resarce su imperiosa necesidad de ser adulado al rodearse de incondicionales. Les hace dar su palabra de que esos golosos 5 mil dólares son para que se queden en suelo nacional, pero más de un contribuyente estará soñando con fundirlos en algún destino exótico y lejano. Vamos, gastárselos como les parezca. ¿Quién no se deja tentar por unas vacaciones sufragadas a cambio de un voto? Ay, el populismo. [©FIRMAS PRESS]

La autora (La Habana, 1960), es periodista y escritora.  Desde hace más de cuatro décadas publica una columna semanal en el Nuevo Herald  y en diversos periódicos en América Latina. Su libro más reciente es Deséenme un buen viaje. Memorias de una despedida (Planeta 2024). En 2009 publicó la novela La mala fama (Plaza y Janés) y en 2006 coordinó y prologó Un día sin inmigrantes (Grijalbo).

*Twitter: ginamontaner

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