En medio de un contexto de represión y ataques contra la Iglesia católica y encarcelamiento de sacerdotes y un obispo en Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo envió a una delegación a la Nunciatura Apostólica para firmar el libro de condolencias por el fallecimiento del papa emérito Benedicto XVI.
La primera dama y vicepresidenta designada, Rosario Murillo, informó que esta mañana una delegación del Gobierno «se hizo presente en la Nunciatura Apostólica para presentar ante monseñor Marcel Mbaye Diouf, quien es el secretario de la Nunciatura, el saludo de todos nosotros y firmar el libro de condolencia por el fallecimiento del papa emérito Benedicto XVI».
Detalló que la delegación estuvo conformada por la ministra de Educación, Lilliam Herrera; canciller Dennis Moncada, ministra Arlette Marenco; ministra de la Familia, Johanna Flores; ministra de Gobernación, María Amelia Coronel, y el director del Instituto de Cultura, Luis Morales Alonso.
“Quienes se hicieron presentes para ratificar la solidaridad del pueblo y Gobierno de Nicaragua en este momento de tránsito del papa emérito a otro y eterno plano de vida”, agregó Murillo.
Los ataques de Ortega contra la Iglesia
En 2022, el régimen condenó a dos sacerdotes por supuestos delitos comunes y otros nueve religiosos están siendo procesados por cometer supuestos delitos políticos, entre ellos el obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, quien es acusado de “menoscabo a la integridad nacional y propagación de noticias falsas”.

Los ataques del régimen a los religiosos también incluyen asedio policial a los templos, algo que se ha incrementado desde el estallido de la crisis sociopolítica del país en 2018; así como el impedimento a que los feligreses entren a las iglesias, prohibición para realizar eventos tradicionales de los católicos, persecución a los sacerdotes y en consecuencia obligarlos al exilio.
La represión de Ortega contra la Iglesia católica también ha incluido el cierre de medios de comunicación de línea católica, la mayoría radios, y la cancelación de organismos no gubernamentales (ONG) relacionados con la Iglesia católica también.