El nombre de Rumania ha sido cambiado a Romania y viceversa, varias veces, aduciendo una variedad de argumentos, en diferentes épocas y contextos. Según Wikipedia, se ha convenido finalmente que en español se adoptaría Rumania como el nombre oficial del país. Sin embargo, Rumania y Romania se han continuado usando indistintamente en algunos países.
Transilvania, el país del Conde Drácula, está ubicado en Rumania. Radio Mundial comenzaba la transmisión de su radionovela sobre Drácula con los compases iniciales de la tocata y fuga en re menor de Juan Sebastián Bach. Debido al uso de esta pieza como fondo musical en películas de horror, particularmente de vampiros, la gente comenzó a asociarla con Drácula.
En el contexto de la leyenda del vampiro, la abrupta introducción de las tres primeras notas del primer compás de la tocata sonaba amenazante, aún para los adultos, no digamos para los que eran niños en la época de esa radionovela. El efecto sobrecogedor de esas notas resultaba acentuado por la potente voz del órgano de tubos de Drácula.
Diciembre me trae a la mente Rumania, porque durante la Navidad de 1989 ocurrió en ese país el derrocamiento y ajusticiamiento de Nicolás y Elena Ceausescu, la pareja matrimonial de tiranos que gobernó allí desde 1974 hasta 1989.
Los tiranos Ceaucescu fueron derrocados y fusilados la tarde del 25 de diciembre de 1989. Habían sido condenados a muerte en un juicio sumario (que ha sido considerado espurio) bajo cargos de lesa humanidad: genocidio de más de 60 mil víctimas, entre otros crímenes. Ellos habían tratado de huir en helicóptero, pero fueron capturados y entregados a la justicia por miembros del ejército. No habían tenido la fortuna de contar con asesores cubanos que les aconsejaran oportunamente cómo comprar al ejército y miembros de otras fuerzas armadas con prebendas millonarias que permitirían a los militares hacer jugosas inversiones en la bolsa de valores, fundar múltiples y productivas empresas industriales y comerciales de todo tipo.
Tampoco tuvieron asesores que les aconsejaran enviar a los miembros de la seguridad del Estado a estudiar en universidades de garaje para “graduarse” rápidamente en Derecho y luego usarlos para manipular y controlar el sistema judicial. Si los Ceausescu hubieran tenido asesores cubanos, probablemente se hubieran salvado de ser fusilados y hubieran logrado tiranizar a Rumania varios años más, hasta morir de viejos.
Ahora bien, en Nicaragua no es necesaria la opción bélica o violenta para producir el cambio de gobierno hacia la democracia que se necesita. Pero reconocer los errores de la oposición en el pasado es vital. Vicios como el protagonismo, el oportunismo, el arribismo, el fanatismo, la obcecación no caben en este empeño.
Es necesario minimizar el derramamiento de sangre inocente, prevenir la posibilidad de que se repita el ciclo vicioso de la historia nicaragüense y evitar que termine en el poder, una vez más, otro empedernido cacique que haya logrado finalmente adueñarse de las armas para volver a destruir el país.
El autor es estudiante de Ciencias Políticas.