El camino de Eddy Piñeiro no ha sido fácil en la NFL. Ha militado en seis equipos diferentes y se ha lesionado varias ocasiones impidiéndole tener estabilidad a largo plazo como pateador titular de los equipos especiales, pero en los seis partidos de la actual temporada se ha convertido en uno de los pocos aspectos positivos que presentan las Panteras de Carolina, que se encuentran en el fondo de la División Sur con una victoria y cinco derrotas, tras caer 24-10 contra los Rams de Los Ángeles este domingo.
El pateador nacido en Miami de madre nicaragüense aportó cuatro de los 10 puntos al marcar un gol de campo de 42 yardas y un punto extra. De esta forma llegó a 12 de 13 anotaciones acertadas empatado en el tercer lugar como el mejor pateador con 92.3 por ciento de efectividad, junto a Jason Myers de los Seahawks, solo superados por Ryan Succop, de los Bucaneros, con 15 de 16 (93.8 por ciento de efectividad) y Daniel Carlson, de los Raiders de Las Vegas, con 15 de 15.
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La única patada que falló fue la semana pasada en la derrota 37-15 ante San Francisco. Ese día acertó tres de cuatro intentos aportando nueve puntos. Por su brillante temporada podría superar fácilmente los 23 goles de campo en 28 oportunidades de la temporada 2019 con Chicago, que es hasta la fecha el mejor rendimiento de su carrera, y no ha podido mejorar por las constantes lesiones que ha padecido.
Piñeiro se instaló en el radar deportivo nicaragüense en septiembre de 2019 cuando dijo en una entrevista post partido con John Sutcliffe, de ESPN, que estaba orgulloso de ser el primer nicaragüense en la NFL. Hijo de la nicaragüense Grace Anzuate y el cubano Eddy Piñeiro, el pateador nació en Florida y alcanzó su mejor desempeño en esa temporada como novato con Chicago.