Por segundo día consecutivo, Daniel Ortega apareció en cadena nacional de televisión y radio este sábado, para participar del desfile del Ejército Nacional de Nicaragua en ocasión del 43 aniversario de la institución castrense, realizado en la avenida de Bolívar a Chávez, en Managua. El dictador utilizó su discurso para atacar a Estados Unidos, a los empresarios nicaragüenses, y a las protestas de la oposición de abril 2018.
El dictador hizo un recuento de las obras públicas: puentes, carreteras, hospitales que su régimen ha ejecutado y que, según dijo, no fueron truncadas por el «golpismo» en el año «1918» por referirse a la rebelión cívica de 2018. «Aquí no se detuvo el trabajo, el golpismo, terrorismo no lograron detener el espíritu de trabajo de los nicaragüenses. El terrorismo, golpismo son enemigos de los pobres», mencionó Ortega.
Ortega estuvo en la tarima principal junto la vicepresidenta designada y primera dama, Rosario Murillo, el jefe del Ejército, general Julio César Avilés. En el acto estuvieron ausentes los funcionarios orteguistas, Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional; Alba Luz Ramos, presidenta de la Corte Suprema de Justicia; Cairo Amador, magistrado vicepresidente del Consejo Supremo Electoral; y Ana Julia Guido, fiscal de la República de Nicaragua, a quienes Ortega mencionó sin saber que no estaban presentes.

El dictador no desaprovechó la oportunidad para retomar sus ataques en contra de la oposición a quienes tildó de ser destructores: «Ellos siempre han sido destructores. En los años 80 minaron nuestros puertos, destruyeron centros de almacenamiento de petróleo lo que ha pasado en Cuba, un accidente, pues aquí fue provocado por agentes de la CIA —Agencia Central de Inteligencia—, pusieron bombas para provocar ese incendio para que nos quedáramos sin petróleo», señaló.
Al continuar con su discurso Ortega confirmó la participación del Ejército, Policía y parapolicías en el supuesto restablecimiento de la paz, que no fue más que la brutal represión que dejó a 355 nicaragüenses asesinados, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
«¿Qué hubiese pasado si no hubiésemos detenido la arremetida terrorista si no la hubiésemos detenido?, Nicaragua estuviera en guerra, destruida, pero no podíamos permitirlo. Se restauró el orden, al restaurarse el orden, al desaparecer los tranques donde los asesinaban a mujeres, niños, niñas, hombres, policías, no policías, donde los quemaban, donde los garroteaban, los torturaban, no podíamos permitir que continuarán con esos actos de barbarie», dijo.
La operación a la que hizo mención Ortega se conoce como «operación limpieza», que no fue más que la desarticulación de las barricadas que los pobladores de distintos barrios y municipios a punta de balas por parte de la Policía y los parapolicías.
Les restriega a los empresarios su «gran alianza»
El dictador también acusó a los empresarios de respaldar a los «golpistas» y les restregó la alianza que el empresariado mantuvo por años con el gobierno, bajo el modelo de «diálogo y consenso».
«Con el aplauso de la oligarquía, porque la oligarquía que hasta ese momento había estado caminando en una gran alianza con el gobierno y con los trabajadores sencillamente cuando se trató de ajustar el salario y los ingresos de la seguridad social, lo que significaba tocarle la bolsa a los ricos, a los capitalistas, entonces ahí rompieron y se lanzaron en planes que ya venían premeditados, en presiones del gobierno yanqui, que si no rompían la alianza con el gobierno sandinistas les iban aplicar las sanciones, muchos de estos empresarios que se lanzaron en contra nuestra después de haber estado en alianza, llevando muy buenas relaciones, se vieron obligados a hacerlos porque los yanquis los amenazaron con congelarles sus negocios, por lo tanto destruirles sus empresas, sus negocios, llegaron al extremo de no permitir que sus hijos siguieran estudiando en EE.UU. los iban a expulsar, es una actitud totalmente criminal y cobarde de los yanquis», vociferó Ortega.
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Hoy, el régimen orteguista mantiene privados de la libertad a líderes empresariales condenados de «conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional» entre ellos el expresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri quien está bajo la medida de «arresto domiciliar»; el presidente y vicepresidente del Cosep, Michael Healy y Álvaro Vargas recluidos en las celdas del nuevo Chipote, quienes al ser presentados esta semana, después de un años, les fue notorio el deterioro físico y abrupta pérdida de peso.
El dictador, por segunda vez, destacó que fue muy importante la «combinación» del Ejército en el «restablecimiento del orden» en el país, con la Policía que según Ortega libró «una lucha heroica». Además, se refirió a los dirigentes opositores que participaron en el intento de Diálogo Nacional y que demandaron a Ortega que cesara la represión.
«La condición que pusieron ahí (en la mesa de diálogo) los que estaban al frente, los que estaban organizando y dirigiendo era que la Policía no saliera, bueno dijimos nosotros tal vez no quieren que la Policía salga, para evitar, tienen temor, no quieren que la Policía los vayan a agredir, está bien que la Policía se quede en los cuarteles, ¿y qué hicieron? atacaron todos los cuarteles (…) Al final no quedó más camino que decirle a la Policía que debía resguardar el orden, ya no se podía permitir tanto crimen, la destrucción de la economía, tenían trancado Centroamérica. No quedó más alternativa que la lucha, que poner el orden», aseguró Ortega.
Apuesta a China como aliado económico
Ortega también acusó a los opositores de pedir que Estados Unidos rompa las relaciones económicas con Nicaragua, pero destacó que en los últimos meses han conseguido un nuevo aliado.
«Son los que viven pidiendo que de una vez los yanquis destruyan las relaciones económicas con Nicaragua, pero Nicaragua tiene relaciones económicas con todo el mundo y hemos restablecido relaciones económicas ahora con el país que ha tenido la economía de mayor crecimiento en la historia de la humanidad, la República Popular China, y le agradecemos su solidaridad con el pueblo nicaragüense», sostuvo Ortega.
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También agradeció la solidaridad de Cuba y Venezuela, y los pueblos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA) y tildó a los países de la Unión Europea de ser «instrumentos de la política norteamericana».
Pero, actualmente el principal destino de las exportaciones nicaragüenses es Estados Unidos. La Administración de Biden le ha recordado al régimen que las importaciones de bienes de la industria textil de Nicaragua ascienden a más del 90 por ciento, y que ese sector genera más de 75,000 empleos formales en el territorio nacional.
En el 2021 el país norteamericano desembolsó 1,996 millones de dólares por los textiles nicaragüenses, posicionándose como el principal mercado de esos bienes. Además, Estados Unidos no es solo el principal socio comercial de Nicaragua, sino también el principal origen de inversión extranjera y de las remesas que envían los nicaragüenses a sus familiares.