El tiempo de Marcelo Alvarado se divide entre las canchas de futsal y la universidad. De lunes a sábado entrena o juega en diferentes ligas. El domingo cursa el segundo año de contaduría pública y auditoría en la Universidad de las Américas (ULAM). “Si tuviera la seguridad que por mi talento voy a vivir, encantado me dedico al futsal, pero lo voy a jugar hasta cierta edad porque lo importante para mi es estudiar”, señala el capitán de la Azul y Blanco de Futsal, que el sábado goleó 4-0 a Costa Rica, una potencia en Concacaf, para conquistar el torneo sub-20 de Uncaf.
Durante cinco meses Marcelo y 19 jugadores más trabajaron tres veces a la semana por las noches en la mini cancha del Estadio Nacional de Futbol para enfrentar a rivales de mayor recorrido como Guatemala y México en fase de grupo, Cuba en semifinal y los ticos en la final. Cada uno recibía un viático de 800 córdobas por semana o si era de los departamentos la ayuda era mayor. “A veces de eso sobraba para algo más”, dijo el capitán de la Azul y Blanco, quien aseguró que les dieron 150 dólares de viáticos a cada uno para el torneo. “Hoy la federación nos dio 100 dólares más y nos dijeron que les gustaría premiarnos con más porque lo merecemos, pero que no tienen y que eso tuvieron que prestar a Concacaf para darnos“, señala.
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El capitán de la Azul y Blanco aseguró que solo se dedica a jugar en ligas de diferentes barrios donde le pagan por juego entre 150, 200 o 300 córdobas, dependiendo del sector. “Me llegan a traer y dejar a la casa, ese dinero me queda libre. Juego unas 10 veces a la semana y con eso me mantengo por ahora. Si me toca jugar el sábado en primera división no juego el viernes en ligas para llegar bien”, apunta Marcelo, quien afirma que la prioridad es su carrera universitaria. “Me encantaría tener la certeza de que el futsal me dará de comer, pero no me permite hacer esos planes. Voy a trabajar en lo que me prepare”, sostiene.

Ser jugador de futsal en Nicaragua
El futsal en Nicaragua se práctica en canchas de asfalto y sintética de forma organizada desde hace siete años. Marcelo, de 19 años, estaba jugando los domingos en una liga de Casa España donde le pagaban 4,000 córdobas mensuales. En la temporada 2020-21 el presidente del CD El 26 le ofreció 500 córdobas por juego para jugar en la primera división y decidió probar. “Al inicio solo me daban 300, hasta el final me dieron lo acordado”, relata el muchacho del barrio Edgard Munguía.
Después de esa primera experiencia decidió quedarse en el futbol federado. La pasada temporada fichó por el Gauser, uno de los conjuntos más importantes, que le ofreció 700 córdobas por partido, más el refrigerio. “Si un sábado no hay juego, no me pagan”, aclara Marcelo, quien disputa entre cuatro o cinco desafíos al mes. “Sé de compañeros en Juventus y Real Estelí que les dan 4,000 y 5,000 córdobas mensuales. Son los únicos que lo hacen así. En Cheyenes (el equipo más popular) paga por partido, si no hay juego no ganan. El jugador más experimentado puede recibir 900 córdobas. En mi caso, siempre hay refrigerio, transporte y cena si es un viaje largo. Después de cada entrenamiento, que termina a las 8:00 p.m., o 9:00 p.m., ellos pagaban el taxi para llevarme a la casa los tres días a la semana que se entrena. En el resto de equipos no manejo información de cómo funciona”, explica.

El capitán de la Azul y Blanco de Futsal espera que el título tenga un gran impacto para que la federación y los dirigentes les brinden mejores condiciones. “Todos estaban muy alegres por lo logramos. Dijeron que les va servir para tocar muchas puertas. Don Manuel (Manuel Quintanilla, presidente de la federación de futbol) habló de hacer domo (cancha especial para el futsal), ojalá se consiga”, confiesa el capitán de la primera selección que logró un campeonato internacional.