Pequeños agricultores de Colombia, Nicaragua, El Salvador, Honduras, México y Perú, con el apoyo del gobierno de cada país, el sector privado, la sociedad civil, donantes y socios regionales y globales, mejorarán la resiliencia, sostenibilidad y competitividad de sus sistemas de producción. Eso se logrará mediante el desarrollo de la iniciativa AgriLac Resiliente, cuyo objetivo es transformar los sistemas agroalimentarios en América Latina y el Caribe.
Los promotores de la iniciativa esperan que la mejora de los medios de vida de los agricultores garantice la seguridad alimentaria en la región; también confían en que frene la migración sin precedentes que se ha registrado en los últimos años.
Recientemente el consorcio CGIAR presentó en Guatemala la iniciativa AgriLac Resiliente. Este es un consorcio de investigación global para un futuro sin hambre; enfoca sus esfuerzos en transformar los sistemas alimentarios, terrestres y acuáticos, en medio de la crisis climática que el planeta enfrenta.
El consorcio decidió desarrollar la iniciativa en América Latina y el Caribe porque la región posee la mayor reserva de suelos cultivables del planeta, el 30 por ciento del agua renovable, el 46 por ciento de los bosques tropicales y el 30 por ciento de la biodiversidad global.
Cambio climático y la covid deterioraron la seguridad
Para CGIAR todos estos recursos representan una contribución importante al suministro mundial de alimentos y otros servicios de los ecosistemas del planeta. Sin embargo, «el cambio climático y los desastres naturales exacerbados por la covid-19, han deteriorado la seguridad económica y alimentaria, desestabilizando comunidades y provocando una migración sin precedentes, impactando no solo a la región sino al mundo entero».
Para Joaquín Lozano, director regional de CGIAR para América Latina y el Caribe, las alianzas son la base de un futuro con seguridad alimentaria para todos, mediante la transformación de los sistemas alimentarios bajo un contexto de crisis climática.
«La meta de AgriLAC de una estrategia coordinada y una presencia regional facilitará una acción conjunta sólida con socios, donantes, productores y garantizará que la ciencia de CGIAR siga siendo aprovechada para tener el mayor impacto posible”, explica.
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La iniciativa consta de cinco componentes de investigación:
1. Clima y nutrición que busca utilizar las innovaciones colaborativas para sistemas agroalimentarios resilientes al clima y nutritivos.
2. Agricultura digital a través del uso de herramientas digitales e inclusivas para la creación de conocimiento accionable.
3. Competitividad con bajas emisiones, enfocado en los agroecosistemas, paisajes y cadenas de valor, bajos en emisiones sostenibles.
4. Innovación y escalamiento con la red de Innova-Hubs para innovaciones agroalimentarias y su
escalamiento y
5. Ciencia para la toma de decisiones oportunas y establecimiento de políticas, instituciones e inversiones para sistemas agroalimentarios resilientes, competitivos y bajos en emisiones.
Los promotores de la iniciativa confían en que los pequeños agricultores se apropien de las herramientas que les ofrecerá esta iniciativa. Al hacerlo, podrán tomar mejores decisiones en beneficio de ellos y de sus comunidades.
“Sabemos el importante papel que jugarán los pequeños agricultores, mujeres y hombres en la apropiación de las herramientas de apoyo que ofrecerá la iniciativa y que les permitirá tomar mejores decisiones para el beneficio de sus comunidades», dice Carolina González, encargada de la iniciativa desde la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).
Entre los grandes impactos que el consorcio espera del proyecto están: la contribución en la igualdad de género, la creación de oportunidades para la juventud y la promoción de la inclusión social.